"La
vida es un desafío"
Despierto para no perderme y subo de dos en
dos las escaleras;
me hago la muerta,
a veces, cuando las cosas no son espontáneas.
Soy pétalo en las cenizas y cuerpo asombrado
cada día.
Lloro a gritos por ligeras heridas
río por
el simple hecho de hacerlo.
Duermo en las tormentas y perfumo entonces la
furia.
Desnuda palpo mi cuerpo suavemente
por supuesto,
antes de cenar, escucho música.
Uso el teléfono, cuando no hay mas remedio
bebo tequila,
grappa o vino en las noches de juerga.
Le tiro un lazo a la luna para que a diario
me alumbre.
Combato, siempre a destiempo
todo esto
porque perdí la memoria de lo imposible
Encontré de repente, la salida de mi laberinto. |
"Corazón
de Paloma"
Constantemente me doy cuenta que desconozco
tanto
apenas sé que quiero
"ser"
y como guerrera
batallo diariamente
para subir
escalón por escalón;
eso si, con una sonrisa:
De cara al sol
de frente a la lluvia
tejiendo puentes en las nubes
con el corazón de paloma.
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"Esencia"
Hay dentro de mí la liquidez del río;
la esencia del maíz está en mis manos.
Tengo por cabello el movimiento del trigo
y encierro la tierra en mis cantos.
Hay dentro de mí el verde del océano
la delgadez obscura del espacio.
Tengo por sangre la cresta de la ola
y escrita con aire la creencia.
Hay dentro de mí la playa eterna,
la lluvia que lava las hojas.
Tengo la Fe que me circunda
y la barca de la vida por hogar.
Hay dentro de mí el rumor de los mares,
la
dimensión de azucena desnuda.
Tengo el enloquecido sueño
y la certeza
de que eso tengo, para empezar. |
"Sentido"
No me busques en los días sin sentido,
ni en las flores que concluyen su vida.
No estaré en la fría
lejanía,
ni en el paisaje inmóvil del desierto.
Háyame en los pájaros
que dulcemente cantan,
debajo de las hierbas, dentro de los árboles.
Estoy en el océano,
en el rugido del tigre,
en la crisálida,
en el aullido de los lobos
en las gardenias que florecen y estallan.
Encuéntrame más allá
de la luna,
en el infinito espacio de tus brazos.
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"Señora
de mi Tiempo"
Desde el principio la libertad fue la locura
y el delirio;
perdí batallas importantes en aras de ser igual
al hombre.
Claudiqué, a veces, por el sueño eterno de ser
mujer.
Finalmente aprendí que la libertad
está en asumir que sigo mi destino
al ser propietaria de mi cuerpo, mente y alma.
Dejando que la ávida soledad interior
sea la campana cantarina de la fe
para ser Señora de mi Tiempo. |