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I
El aliento amoroso
humedeció mis raíces venecianas
fui una más en medio de la plaza
y fui mujer, sendero, clima, blandura, góndola,
un abrazo que protegió el sueño.
El Rialto vería a
dos adultos volando entre escalones;
cobijaría a dos niños tomados de la
mano.
II
Contemplé como el sol arrastraba
mi silueta
como la noche llegaba y era iluminada por
las alas de mi sonrisa.
III
Venecia abrió los brazos
para dos corazones.
Con precisión mágica las copas de murano
serían nuestros labios.
IV
La mañana me descubrió que
no es fácil
amar así y vivir para contarlo.
Me asocié con las
hormigas, con las piedras, con los gatos.
Me dí cuenta de que llorando Venecia tendría
más agua.
Y supe que sin amor
los rincones de mi cuerpo están desiertos
que Venecia sin un nosotros, está triste.
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