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Jugar por Jugar
Joaquín Sabina
Sugiero que el más triste de
los presos tenga derecho a sábanas
de seda;
bendita sea la boca que da besos y
no traga monedas, y no traga monedas.
Propongo corromper al puritano, espiar
en la ducha a las vecinas,
ir a quitarle al Dios de los cristianos
su corona de espinas, su corona de
espinas.
Nada de margaritas a los cerdos, hay
que correr más que la policía
para bailar el vals de los recuerdos
llorando de alegría, llorando
de alegría.
La vida no es un block cuadriculado
sino una golondrina en movimiento
que no vuelve a los nidos del pasado
porque no quiere el viento, porque
no quiere el viento.
Se aconseja dormir a pierna suelta
lejos de tentaciones de diseño,
que no pase de largo por tu puerta
el hombre de tus sueños, el
hombre de tus sueños.
La rana esconde un príncipe
encantado, tu boca un agridulce de
membrillo
¡qué ganas de un cursillo
acelerado de besos de tornillo, de
besos de tornillo!
Y jugar por jugar sin tener que morir
o matar, y vivir al revés que
bailar es soñar con los pies.
Conviene entrar penúltimo en
la meta de la vuelta a la infancia
en patinete
y fusilar al rey de los poetas con
balas de juguete, con balas de juguete.
Por qué no doctorarse en cremalleras
como hace la hormiguita por tu espalda
e hilvanar con jirones de banderas
braguitas rojigualdas, braguitar rojigualdas.
Hacen falta cosquillas para serios,
pensar despacio para andar deprisa,
dar serenatas en los cementerios muriéndonos
de risa, muriéndonos de risa...
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