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Cada vez que el
cierzo sopla en este invierno, creo que la hora ha
llegado. Esta ocasión estoy dispuesto a pelear por
el alma que nunca he sabido tener. A lo mejor el alma
es una invención más de nuestra imaginación y sin
embargo, si algo hay más aterrador que ir al infierno
después de la muerte, es morir y permanecer en la
nada. El enemigo ha llegado esta tarde y estoy dispuesto
a luchar con Él. Cierro los puños, estoy atento a
las ventanas y no separo la vista del corredor. Espero.
Nada hay peor que una espera lenta de algo que a lo
mejor jamás llegará. Volteo a la izquierda y una sonrisa
me tranquiliza, ella está conmigo y me abraza, nada
me importa ya, no podrá quitarme el alma el gran traidor
porque mi alma ha sido ofrendada a ella que gustosa
la aceptó, sin embargo el temor me ronda el pensamiento.
Entonces sopla con más fuerza que nunca y me hace
caer sobre mis rodillas y su silbido me destroza los
oídos. Un jaloneo y su fuerte silbido semejante a
un chillido me hace abrir los ojos y de repente el
viento ha cesado. Volteó a mi izquierda y ella me
pregunta: ..otra vez durmiendo en medio del trabajo?.
Afuera una suave brisa agita los árboles... ...y aún
sigo vivo.
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