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Si te salen con el
cuento de un mechón de canas a la estratosfera, diles
que no es mío. Que soy incapaz de eso, que me conoces
muy bien. Que una cosa es ser medio salidon y otra
que Juan Camaney no sepa responder en las buenas y
en las malas. Que juras a Dios por mi congruencia
y mi buena leche. Que, al fin y al cabo, eso es ser
poeta. Así, así argumenta, no me defiendas mucho porque
se nota. Cada vez que te vengan con ese rollo, no
contestes a cualquiera. Calla. "El amor es el silencio
mas fino", dijo Don Jaime.
Otras ocasiones te balconearan mis dengues en lugares
públicos y el chisme será mas fuerte: mi perdición
en los polvos, los humos y el almizcle. No hables,
no la hagas de tox, deja que por mi raza hable el
espíritu, no soy cocodrilo de oro pa caerle bien a
todos; mantén la firme convicción, como dicen los
políticos- de que soy tu vate, que no me entusiasman
ni premios ni concursos, sino la poesía. Así cabuleatelos,
no te saques de onda ante el delator, aunque después
por tu disgusto, tus pellizcos, tu llanto y tu amor
me declare inocente.
Es mas, si las musas llegan en mi ausencia di que
estoy botado en casa de la poesía. Que no chinguen,
que el poeta no quiere musas sino besos.
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