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Empiezo por
pensar, a dónde te llevaré?.
Qué estancia
nos servirá esta vez de digno marco e infantil
cobertura?.
Y tú,
identidad fraguando, empiezas a gustar el
agridulce sabor de lo que llamamos madurez,
lo relativo de los valores, lo absoluto de
la evolución. Lealtad, derechos, ilusiones,
amargura, amor, ternura. Dudas, sueños, confortantes
o aplastantes, siglos de necesidad, fuerza
de nacer, dolor de crecer, miedo de morir.
Y me digo, a dónde?... a dónde?... tantas
cosas. No sólo , dónde?, dónde? se conjugaron
tantos componentes que como célula agresiva
se multiplica en tantos, dóndes?
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