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Juglar: Arturo Sarkis Vázquez
El último adiós - In Memoriam - Carta a mi abuelo
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Escucho
el dulce trinar melodioso de tu flauta, carrizo
del campo que produce cantos de alabanza,
sonido que Dios puso en tu garganta.
Apasionadamente escucho los cuentos de estirpe
y de raza, cuantas veces viaje con ellos por
diversos mundos de admirable añoranza.
Gozosamente recuerdo tus gritos y luchas en
busca de esperanza, tus cálidas manos, los
cantos a Dios, pidiéndole paz para tus hermanos.
El bravo coraje que te condujo, tus músculos
recios que el campo produjo, tus largos y
rizados bigotes, tu frente tan amplia, tus
ojos siempre mirando al horizonte.
La noche sapiencia que el sol de oriente produjo
en tu mente, la forma en que compartías el
pan con tu gente, las noches de baile, poesías,
cantos y así amanecías.
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Los días de
Sol cargando tus mantas, tus cliente abriendo tus
cartas. Los rostros de tus ascendentes, las tupidas
lagrimas, risas y alegrías de tus descendientes, y
en medio de todo ello, tu esposa siempre paciente.
Pero hoy mas que nunca, tu sereno rostro, el ultimo
cigarro que compartí contigo, la paciente espera por
aquellos que lejos se encontraban.
El ultimo adiós, reunidos todos en el lecho, tu ultima
dulce mirada, el beso del pacto que sello tu alma,
para darnos la bendición comunitaria.
En ese momento, vientos en calma tomaron tu vida,
vimos luceros, sonaron trinares muy tiernos, pero,
de lejos, ejércitos de Ángeles llegaron del cielo;
tomaron tu vida y luego el silencio.
Repentinamente una voz profunda de rara belleza, muy
cerca al oído me dijo:
"Me llevo su carne,
te regalo su espíritu, mismo que te pido conserves
muy vivo, con el aliento que Dios te ha concedido".
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