
1
Indescifrable
Hombre,
fugitivas palabras te aprisionan:
Amor...compromiso,
les temes tanto.
Heridas que no cierran;
¿qué luz te hiere?,
¿qué sombra te persigue?
Prisionero en Libertad
así te llamas.

2
Sobrevivo en abstinencia
de besos
y
ternuras.
¡ Sólo Cumplo !.

3
Es la hora amorosa...
El atardecer me recuerda tu presencia.
Entre oros y vinos se disipan las nubes.
Fue el tiempo que marco esta historia,
y como el crepúsculo obscurecimos
L
E
N
T
A
M
E
N
T
E

4
Asisto
al murmullo del fulgor de la vida.
Me entrego a los sonidos que brotan
de mi boca,
escucho las caricias
que no caen en mi cuerpo.
¡ Habito en la fecundidad terrestre !,
en la espera, en lo sombrío.
Rozo delirante el derramamiento del dolor.
Mi vientre estalla, ¡mi pozo no es piadoso!
Tú no estas aquí y... asisto.

5
¡ Ya no estás !.
Para ver como transita el
milenario sol por la vida,
para sentir como se
amotina el amor en mis pupilas;
para disfrutar el olor
de la tierra humedecida,
para recibir la caricia
que nacía al ver tu piel.
¡ Ya no estás !.
Y no sé
si es un canto de victoria
o una oda al perdedor.

6
Sólo el amor me mueve a la tristeza
al remover de mi memoria tu presencia.
Sólo el amor me mueve a querer
que suprimas el engaño y el dolor
de tu destino.
¿Sólo el amor?...
¡ Qué poca cosa !.

7
Que fácil es decir adiós
cuando de sobrevivir se trata,
se adelanta un pie, luego el otro;
se dice en voz baja primero:
Hay que dar la batalla.
Poco a poco el tono sube:
¡ Hay que Dar La Batalla !

8
De tu cariño no se hable
¡ no estuvo y ya !.
Me negaste el día,
te mezclaste con la noche.
De mi ternura, no charlemos;
sólo yo sé cómo tuve que matarla un día
y lo hecho...¡ hecho esta !.
De querencias no tratemos,
vamos a otra cosa.
Hablemos del tiempo,
- por citar un ejemplo -
hay tantas tonterías de las cuales hablar.
Seamos dos estúpidos...
olo por variar.

9
Nada espero, no hay anhelo.
Todo se me fue de pronto
cuando caí en el reconocimiento
de que el amor no me va.
Mi cántaro esta roto
- rotito y en orfandad -.
Al amor no hay donde contenerlo.
De repente me dí cuenta
que con cántaro no cuento;
Y caí en el reconocimiento
que no quiero ese ornamento.
No hay anhelo... ¡ Nada espero !

10
Hablo de amores y dolores
porque no me supongo repitiendo cotilleos con vecinas.
Platico de verdad / verdades
porque no me salen tonterías
- y digo tantas y tantos disparates -.
Discurro de nada / mucho.
Mucho de poco...
Hago que digo y en realidad
¡ lloro ! / pájaro herido.
Hablo de ti:
Perdido, oscuro,
creador del artificio.
Grito de noche y enronquezco en la mañana
- o frente a ti -.
Comento de mi
se entristece la palabra;
la voz duele,
el ánimo se amilana.
Discurro de ti
-es mucho el tiempo para hablar tan poco-.
Me refiero al mar,
al perro de la esquina,
a mi gata consentida.
No menciono tus mentiras,
o mi graciosa huida.
Hablo por no llorar,
y es todo lo que digo.

11
Has barrido con mis ilusiones,
como el viento con las hojas;
has quedado grabado en la mente,
como el agua en las rocas.
Has pasado a formar parte del armario.
Quizás en otra vida
podamos encontrar un espacio nuestro;
- igual y el amor se agusana con los años -.
Ya que el tiempo se termino, me alejo...
¡ estarás sin mi !-¿ te das cuenta ?-.
¡ Sin mi !
que fui primavera en tu amargura.
Que fui quien beso tu cuerpo con adoración,
con reverencia, como si fuera un templo.
Sin mi,
que
fui tu sol y lo mejor que ha sido tuyo,
sin poseerlo.
Sin mi,
el tiempo es todo tuyo.
¿Sabrás gastarlo en otra compañía
sin que el recuerdo te persiga?
...conmigo eras eterno.

12
Señor,
Caminante del Amor
¿qué cree?...
¡ Me voy !.
De su sendero de miedo me aparto,
floto a buscar nuevas sendas.
Me ha dado
-tal vez sin quererlo-
el valor del grito,
el reencuentro del sabor de ser Yo.
Ahora...
¿qué cree
que soy?
Caminante del Amor, ¡ Señor !.

13
No me vengas a rogar,
lo que acabo ya pasó
no queda nada
¡ mi cielo !.
Era el último amor
y me dejaste pasar,
por temores y por miedo.
Pánico del resplandor,
o de morirte de amor
en mi lecho, con mi beso.
Bebí de tu cuerpo olvido.
Tomé mentiras, lamentos.
Luché como mujer amazona
por libertar al amor.
Te di mi tiempo mejor,
cien risas, mil deseos.
Llené de alegría tu vida,
de anhelos tu cuerpo.
Y no pudiste entender
que era lo mejor,
que había llegado a tu pecho.
Torturado se quedo el amor y el beso.
Porque cuando ofrecí lo mejor
me mordiste como un perro.
Te amé con ingenuidad,
sin cobardías, con insensatez.
Fui generosa dí todo;
todo lo volviste nada.
Por eso, no ruegues...
¡ No !
la humillación no es amor.
El amor,
ya se acabo
es tarde...
¡ ya no te quiero !.

14
Cuando te fuiste,
cerré la puerta lentamente.
Al tiempo de llorar
comencé a recoger el desorden.
Encontré cosas fuera de su lugar,
algunas, las puse en su sitio;
otras, donde tú,
-estaban en mejor posición-.
Solo unas cuantas rotas
-hecha astillas, la confianza-.
Me dolió... no hubo manera de repararla.
Puse la aldaba, apague la luz y dormí.
La mañana sin confianza se anunciaba.
Y me dije:
Ylia:
al mal tiempo, ¡ buena cara !
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