| Para liberar las penas y los poemas hay
que cantar bajo, suavecito. Entonar sólo cosas ciertas promesas que no se
rompan, juramentos solares en el desierto. Permanecer atento al movimiento
de la vida los brazos hacia el cielo y luego... ser sólo de relámpagos
y tiempo. Atar al mástil esperanzas y victorias fracasos y fe en los
días de fiesta y librar cuerpo a cuerpo, hueso a hueso la batalla final.
Al fin y al cabo el amor es más corto que un beso y la libertad del escrito
es sólo viento.
Ylia Kazama "Calle Melancolía"© |