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Las raíces aún anidan en la tierra, pero
hay tanto dolor en el mundo, el cuál va como desnudo, que no
sé todo el tiempo cómo enfrentarlo. Darle la cara a la vida,
con la vida misma es negar sentirme derrotada sin haber encontrado
algo qué hacer. Siempre intentando estar de frente al sol, recibir
la lluvia con la cara levantada y más temprano que tarde ver
que la libertad no sólo es una palabra más y que contiene deberes
morales más que todo, el deber moral de manetener la palabra.
Porque la libertad tiene una forma y sentido pero contenida
dentro de cada uno. No se puede ser prisionero de la libertad
y tanto usted que me lee, como yo, conocemos unos cuantos.
Se necesita redoblar el esfuerzos sin vacilación. Cada quién
en su contexto. Yo uso la ruta de la palabra e intento sobre
todo ser coherente, no se puede hablar de libertad sin comprender
que somos seres en evolución constante, aunque parezca que vamos
en retroceso.
El tinglado esta montado, en
realidad ni la droga ni las armas importan. Tampoco creo que
importen los jóvenes, ni el futuro del planeta, ni los ríos,
ni los ojos desesperanzados de la gente, ni el lodo, ni el pueblo,
ni los que cruzan la frontera, ni la pobreza, ni el desempleo,
ni la guerra, ni los perros atropellados, ni los experimentos
crueles, ni los niños abandonados, ni el no ser autónomos en
alimentación o educación; tampoco importa que la democracia
no es sólo saber, sino tomar decisiones al respecto; saber decir
no o si pero con convicción. Es el poder y el dinero. Hermanos
siameses del desatino del hombre.
El poder empobrecea los espíritus.
Es como un ácido, que revela rápidamente lo peor que hay en
el ser humano. Cualquiera en circunstancias ideales es presa
fácil de ésto. Sólo es cuestión de carecer de moral, de familia,
de amigos, de raíces, de amor a la tierra. Es no tener principios,
ni canciones, ni poesía, ni verde de campo en los ojos, ni sangre
en las venas, ni blanco en el alma, ni rojo en la sangre, para
olvidar que pertenecemos a una sola raza : "la humana". Que
por más que acumulen no se podrán llevar cuando mueran.
Seguimos
pagando el tributo
En
la antigüedad la práctica para esperar buena cosecha y apaciguar
la ira de los Dioses era sacrificar una virgen o un guerrero
sacándole el corazón e inmolarlo para la gloria y salvación
del pueblo; ésta costumbre es considerada en la época actual/civilizada,
como "salvaje". Sin embargo, las cosas no son tan claras y civilizadas
como parecen.
Ahora se ofrece a ese dios
"El Poder" la inmolación de un raza, que al igual que la virgen
es principiante, sin conocimientos, sin defensa. Al igual que
el guerrero, tiene un inmenso deseo de ser valiente ante la
adversidad. En aras de la conservación del poder esta práctica
es considerada en la época actual: "civilizada". Este es el
juego de la doble moral, nos venden historias que parecen reales,
pero habrá que saber distinguir entre lo que "es"
y "parecer ser".
El fin es obsceno, ya que sólo
es el deseo de posesión del dinero como medio absoluto de poder,
sea cual sea el camino, lo que parece que importa. El problema
de la guerra, la droga, la pobreza, la marginación, la corrupción,
la traición y sobre todo la falta de educación no se suscribe
a un país determinado; pensar en secciones lapida la esperanza
de la raza humana. Existen en el mundo entero circunstancias
de desventaja y muerte ... no podemos (debemos) soslayar, hay
que asumir y enfrentar.
El "ahora" y el "aquí" resultan
esenciales ya que la sociedad consecuentemente proclama el ingrediente
ético que es inherente a la vida. Esa vida que deberíamos hacer
por libre elección y que se ve detenida en un inmenso horizonte
de imposibilidades.
No son las circunstancias,
sino nosotros los que haremos el cambio, el saber" sirve
como instrumento para aprovechar la razón. Como dijo Marco Aurelio:
"Dios a dado a cada hombre un "espíritu interior", para dirigirlo:
la razón. La virtud es la vida de la razón". Todos tenemos el
derecho a tener "derechos". (suena repetitivo, pero no lo es).
Todos deberíamos saber que
tenemos derechos y obligaciones. El derecho de tener una Humanidad
con objetivos claros y definidos. Educación y comida para todos.
Y amor e inteligencia, porque en estas guerras absurdas vamos
olvidando esos dos principios fundamentales de la razón de ser.
Las
evidencias del mundo, de las circunstancias, de las situaciones,
implican que las ideas frágiles carecen de fluido, de corazón,
de calidez, de comunicación. Sólo tomarán importancia cuando
tengan sentido y se llenen de fuerza vital. Se necesita tiempo.
El mismo que nos dá posibilidad y nos mata. El mismo que nos
dá la vida y marca el final de la misma. Tenemos razón, pero
igual que los cavernarios podemos seguir así (no digo seguir
viviendo), sólo digo: seguir sobreviviendo sin usarla.Tenemos
la posibilidad de recrearnos, de ser "seres humanos" o "basura".
Solidarios con los demás pensando en la sobreviviencia de la
raza, no de una familia en particular. Merecemos lo mejor, pero
hasta que no estemos realmente convencidos de ésto, nada valdrá
que sea cierto. Hay que darle chispa a la palabra, vida, razones,
fuerza, SENTIDO, poner el alma para pasar de "sueños" a "realidades".
Y sin dejar de soñar hay que ir bien despiertos cada día.
No somos humanos, nos hacemos
humanos. No somos basura, compramos la idea de serla. No somos.
Y somos al mismo tiempo. No somos sólo habitantes de un espacio
con una nacionalidad, como hombres y mujeres, el mundo es nuestro
país sin fronteras. No somos libres hasta que asumimos el derecho
de serlo, de que todos los niños tengan educación, amor y comida.
No somos bestias, no somos "colores", somos ¡humanos!. Tampoco
es un sueño meramente romántico, es la responsabilidad de hacer
en el pequeño espacio que nos toca y de ahí partir.
Es la reflexión a la historia.
No existen adivinos sino historiadores. Ver el pasado es ver
el futuro. Se puede gobernar en la paz, pero es más fácil hacerlo
en la guerra, es simplemente, junto con la droga lo que más
deja dinero y volvemos al poder. Tampoco basta gobernar en la
paz, sino saber elegir a los sucesores.
A Antonio Pío no se le conoce
mucho en la historia de Roma, ¡el pobre!, nunca cometió un crimen
real, su único crimen fue nombrar al sucesor. Crímenes, ¡eso
es!. Es lo que hay en el fondo. La lucha, el "cainismo" eterno.
¿De dónde surge el ser?, ¿del lodo ?, ¿de los escombros?, ¿de
la droga?, ¿de la venta de armas?, de los hombres o mujeres
que tienen doble mora, haciendo cosas a escondidas y siendo
a la luz del día ¿honestos?. ¿Del Caín primero?. ¿De la falta
de fuerza de mi tinta?, ¿de mi cabeza que está fría, mientras
mi corazón arde?. ¿De dónde?. ¿De la verdad?, ¿de Dios?.
Creo que la respuesta no es
para esas preguntas, quizá la pregunta debería ser ¿de la falta
de amor?. Da lo mismo la muerte de uno que de mil. Es la vida
lo que importa. Y la vida empieza en el círculo más cercano.
¿Cuántos defienden la libertad pero en casa son dictadores?.
¿Cuántos defienden la vida pero matan el corazón de una mujer?.
¿Cuántos matan la fe y la esperanza en el hijo/a?. ¿Acaso esos
crímenes no cuentan?. Cuentan, todos cuentan. Pero no cuentan
en los votos ni los ancianos, ni los niños ... son un
"no negocio", pero son negociables cuando se usan
como peones de un gran ajedrez para defenderlos, atacando sus
derechos esenciales que son: amor y respeto.
Es
absolutamente necesario y urgente empezar por los cercanos y
no gastarnos en preocuparnos por lo que no está (todavía) en
nuestras manos solucionar. Se ve tanta gente defendiendo la
libertad y los derechos humanos pero en su vida personal trasgreden
los derechos de sus parejas, mienten, engañan, pero tienen una
banderita verde en el pecho. Pueden romper el corazón de su
pareja, pero al otro día salen a defender los derechos de los
hombres. ¡Jo!, eso es un invento, un hombre o mujer con lealtad
y valores impone justicia en su corazón primero, luego, si es
que aún tiene valor sale a defender con ejemplo, las causas
de la injusticia. Para defender la justicia habría que ser justo
y ser justo es un trabajo, una disciplina, un obrar como se
dice y no como parece decirse.
Lo "peor" está por venir, o
mejor dicho está en el porvenir, sino tomamos conciencia que
el cambio se genera en uno mismo primero. No es posible salir
y alumbrar al mundo, sino se tiene luz propia. La luz que nace
del conocimiento y de la conciencia. Aún hay tiempo; hay que
llorar a gritos si es necesario, sacar el coraje, las agallas
de nuestros miedos, pero no permitir que nos paralice ni la
pereza, ni el miedo, ni la abulia, ni el egoísmo, ni la mediocridad.
Tenemos la libertad de seguir soñando despiertos; y luchar cada
día por lograr convertir en realidad nuestros sueños.
Tenemos derecho a tener planes
de vida, objetivos como humanos, familia, sociedad, nación,
humanidad; sea cual sea el sitio, tenemos derechos y obligaciones
de trabajar constantemente, como un regalo del cielo, no como
una carga o algo que no tiene más remedio de ser.
Tenemos derecho a tener proyectos
de vida, de país, de nación, de continente, de planeta, de universo,
de personas. Porque en contra de todo el AMOR y a FE están presentes
para recordarnos que en la vida, los pesos, los dólares, las
liras, los dracmas, las libras, son sólo ilusiones. Que un día
tienes y otro quién sabe!... y que por más que tengas "de todas
maneras te vas a morir".... la vida no se compra. Y que al final,
todos, con denarios o deudas seremos iguales.
Duele, duele el mundo, el ser
humano, la herencia a los hijos, pero el dolor es un combustible
para "hacer" - no digo que sea agradable -, pero la crueldad
es sólo una manifestación humana. Creo que hay que empezar a
ocuparnos por casa con el corazón.
El servir no como medida para
"llegar al cielo" sino como necesidad gustosa. Es básico aplicarla
con los cercanos y luego hacer crecer la llama del gusto por
hacer las cosas bien. Cuidar y defender la vida, sea quien sea
el portador de la misma. Allí es donde radica la verdadera dificultad,
porque ser buena con miles (es fácil), pero que tarea tan complicada
ser coherente con uno mismo, con la familia, con los amigos,
con los que pasan, con los que nos caen mal, con los que hay
que atender aunque estemos cansados o aburridos.
El reto es ser leal y comprometido
con uno mismo; darse con verdad y sin miedo. De granito en granito
se junta un montoncito.... ¿cuántos montoncitos seremos capaces
de reunir hoy?.
Hay
que hacer lo que nos toca. Re-educarnos y educar a las nuevas
generaciones con más voluntad, y entregarles lo mejor que tenemos:
¡la dignidad !. Para que se acreciente. Después de todo, el
destino de los hombres y de las naciones no está en el cosmos.
El destino y la creencia esta dentro de nosotros mismos, se
forja con carácter, sin dejarnos romper por las esencias ciegas,
ni por las mentiras.
No tengo soluciones, aunque
intento no ser parte del problema, tampoco tengo afiliaciones
políticas, de hecho me fastidia un mucho, porque entre la demagogia
y los discursos camuflajean el lavado de cerebro, esto no quiere
decir que no tenga convicciones, pero éstas prefiero mantenerlas
a salvo de cualquier afiliación. Tengo convicciones morales
y una propuesta: que la sangre que riega nuestro mundo no sea
sólo un testigo mudo de nuestra bolsa de culpabilidades, frustraciones
perennes, esclavizándonos en la desesperanza, criticando por
hábito sin hacer nada real; convirtiéndonos en cobardes por
facilidad, perezosos porque así "dicen que somos".
La sangre debe dar una herencia
mejor; el deber ineludible, de defender los derechos sin escudarse
en el no tengo conocimiento. Encontrar que la libertad nace
en la conciencia de lo que nos toca hacer, de nuestra voluntad
de hacerlo, con la cabeza fría y el corazón ardiendo.
No dejar pasar un día ya que
todos somos capaces de las mejores acciones y de la peores.
Elegir y hacer es la batalla cotidiana. Enfrentar la salida
del sol con certeza, con valentía, con energía, con una sonrisa,
con la única conciencia de que no somos eternos. Esperar en
la certeza es hacer en el día a día. En todos lados se llora
y se ríe. En todos los lugares de la tierra hay mujeres, hombres,
jóvenes, niños orgullosos de sus raíces; que saben de dónde
vienes y hacia adonde quieren llegar.
El espíritu ahí está
, nos une a todos los seres humanos. Y no parará hasta verse
libre. La humanidad anhela llenarse de sol y felicidad, de luces
amarillas, de cielos sin fatigas de sueños acuáticos. Son minoría
los que no lo desean.
El mundo somos todos,
con la misma huella exigente de humanidad porque las raíces
aún anidan en la tierra.
Ylia
Las Raíces ©

Página en constante grito de
paz
Siempre haciendo.
Porque lloverá y brotará de la Tierra:
¡ Libertad !
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