Aire es el elemento de la creación y del intelecto.
Es móvil, activo y masculino.
Guarda estrecha relación simbólica con el "aliento" y el "viento", se considera
cosmológicamente el intermedio entre lo terrenal y lo espiritual.
Es el símbolo del espíritu.

 
Cuaderno de Historias de Vida Antigua

Cuaderno de Historias de Vida Antigua "Se hacen zurcidos a domicilio"Las actividades del Buen Samaritano son humanitarias por convicción. Es un conocimiento que se ha estudiado por años: "el arte de ayudar haciendo caso de la intuición y obligados por la necesidad del espíritu de dar"; no tiene nada que ver con la mente o con el cuerpo. Tampoco tiene que ver con el enfoque de los compromisos equivocados. Ayudar a costa de uno mismo, no es el camino de la luz. Porque el samaritano se hace consciente de ésto, sin mermar su propia vida. Lo más importante es "no dar" lo que no se posee. El ayudar es un don pero también una misión; es necesidad cotidiana para el "Buen Samaritano", no un hecho aislado, obligado por las circunstancias es simple vocación y cada uno de nosotros tiene esa vocación, el caso es descubrir el ámbito donde pertenece. Como dicen "el que no nace para servir, no sirve para vivir"

 

EL BUEN SAMARITANO

Antonio nunca se había preguntado qué era ser un buen Samaritano; hasta que tuvo un accidente no tenía ni idea de lo importante que es el ocuparse de los demás con el límite de su propia vida.

Era el último día de trabajo de ese año, el cuál había sido más difícil que los anteriores, ya que el País atravesaba por grandes problemas económicos. Debido a esto, muchas personas no tenía empleo. Eso incluía a su cuñado Pedro y a su hermano Juan. Los cuales al no tener donde vivir le pidieron alojamiento por unos días. Este lapso ya no era tan corto, llevaban así desde enero y parecía que no tenía fin. Ese espacio era donde dormían sus hijos y por lo tanto, otra vez estaban juntos y hacinados en un pequeño territorio de tres por tres. Su esposa que llevaba buenas relaciones con sus cuñadas, ahora peleaba por todo; de hecho ya nadie se llevaba bien.

Tenía 15 años trabajando para la misma Empresa y era la primera vez que asistía a la comida de fin de año con gusto; casi siempre era más por el interés de la rifa de artículos eléctricos que por la celebración.

Comieron tarde; en el sorteo no se ganó nada y empezó como a las seis de la tarde a brindar. Salió de la reunión cerca de las dos de la mañana, estaba cansado, harto de oír cada año lo mismo; Armando presumiendo de las ventas llevadas a cabo por su "estrella", que no era otra más que su amante.

Cansado de creer en promesas de sueldos mejores, desmoralizado porque no le alcanzaba para los regalos de sus hijos, hastiado de trabajar como burro, por una paga miserable. Preocupado por el cambio de humor que había sufrido Irene, su esposa. Lleno de dudas al respecto de la vida y de él mismo. Cuestiones sin respuesta rápida y menos en una noche de parranda. Por primera vez Antonio había bebido más de la cuenta, era un verdadero milagro -si así se le puede llamar a un hecho tan lamentable-, que quisiera vivir y probar nuevas cosas apoyado por el alcohol, como pretexto, para darlo por olvidado al día siguiente.

Salió acompañado por Lucía, la secretaria del Departamento de Ventas, no tenía planes de llevarla a la cama, pero intuía que ella lo deseaba. Sabía que no era un deseo nacido del amor, pero no importaba que éste hubiera salido de las botellas que había consumido, al calor de los abrazos, de los buenos deseos de fin de año, Lucía lo abrazo cada vez más para bailar, fue pegando su cuerpo poco a poco al de él, le pidió que le diera un aventón a su casa y no tuvo -¡no quiso!-, decir que no. No sabía negarse.

Sentía que había hecho todo lo posible por ayudar a sus familiares a encontrar empleo, había acudido a sus conocidos para decirle de ellos, para pedir favores; sin embargo, era tal la cantidad de seres humanos en la misma situación que hacía imposible que personas buenas, pero mal preparadas encontraran rápidamente empleo. O que, paradójicamente, personas preparadas pudieran tener un ingreso digno. Había dado su apoyo moral y económico, pero sin poner un límite, y había perdido el espacio íntimo y la poca tranquilidad que, de por sí, tenía en su familia.

Sus hijos tampoco estaban a gusto y lo demostraban llegando tarde, sacando malas notas en el cole; era un circulo vicioso, el cual hacía que las peleas fueran más seguidas y más crueles los comentarios.

Lucía le puso la mano izquierda encima de su pierna derecha y empezó a subir y bajar lentamente, Antonio no podía dejar de pensar en su familia, pero esa mano estaba logrando que olvidara.

Transcurrieron unos minutos en ese juego, él tratando de concentrarse en el camino y ella logrando que él lo olvidara. Cuando cerró los ojos para disfrutar del roce de los labios de ella en el cuello, no vio el trailer que venia a toda velocidad. Fue solo un momento; cuando quiso reaccionar no le fue posible.

Sintió un dolor terrible y unas ganas inmensas de llorar, recordó las recomendaciones de su madre : Acércate a Jesús..., sólo él te salvara, así que antes de perder el sentido, empezó a rezar: "Padre nuestro...perdona mis ofensas, como perdono yo..."; luego todo su cuerpo vibró y se convulsionó de un lado para otro, una fuerza inmensa lo lleno para abandonarlo casi al momento, creyó que una parte de él le era arrancada. No supo cuanto tiempo paso para sentir que era llevado en brazos -como un niño- a otro lugar donde estaba más cómodo; sintió que unas manos de mujer lo acariciaba y creyó que esa persona lloraba y las lagrimas le caían en la cara; se sintió más ligero y no recordaba por qué estaba tan enojado y deprimido.

De pronto, un Sacerdote oficiaba una misa de cuerpo presente, vio el ataúd de color gris rodeado de flores y de personas que estaban realmente tristes. Se acercó más y reconoció a su esposa y a sus hijos. Quiso preguntarles quién había muerto, pero no podía. Cuando lo intentaba, un fuerte choque cruzaba por todo su cuerpo y se sentía aturdido. Sintió los pensamientos de Irene como si fuera su cabeza quien los decía: ...Antonio no quiero llorar porque dicen que no te dejo ir, pero no quiero que te vayas, ve como están los niños, ¿por qué lo hiciste?, nunca pensé que tuvieras otra mujer, no te quiero condenar a la oscuridad total, pero no quiero que te vayas...

Antonio se sentía extraño, por un lado veía su cuerpo reflejado en un espejo y dentro del mismo, una puerta rodeada de luz, y creía ver en el dintel el delantal de su madre -muerta hacía muchos años-, y escuchaba la voz de su padre: ¡Ven!, todo está concluido, no hay nada que hacer, oye las oraciones para que estas te encaminen a la luz... ¡solo no podrás llegar!

Cerró los ojos para no observar esa imagen y vio un hombre al cual no le podía distinguir las facciones, estaba con ropas sencillas y con sandalias, muchas personas corrían y trataban de alcanzarlo, se decían unos a los otros, ¡es el Samaritano!, ¡es él!.

¡El Buen Samaritano!, estaba con él y era el único que podía ayudarlo. Sin embargo no podía emitir ningún sonido, intentaba hablar y ningún ruido salía de su boca.

Empezó a pensar en lo que quería y lo único que deseaba era otra pequeña oportunidad para vivir con más responsabilidad, para no morir así, a lo tonto, lejos de su familia. No quería que pensaran que él tenía otra mujer; quería aprender a decir ¡no!. No podía llevarse el dolor de no verlos otra vez y dejarlos con mil preguntas sin contestar. Oraba fervientemente por una oportunidad para que no lo velaran, que por favor lo quemaran para así, llegar más rápido y acortar la hora del adiós; quería decirles que morir no duele, que ese espacio esta libre de sentimientos negativos, que no es importante; pero irse por la puerta falsa, por un error, por los problemas cotidianos -aunque éstos estén aumentados-, son errores lamentables, pequeñas equivocaciones que atraviesan a las personas y alcanzan a destruir la fe en lo sentimientos de confianza en los seres humanos que se quedan.

Recordó sus oraciones de niño, ¡Jesús hermano ayúdame porque estoy perdido, sálvame de nuevo, dime cuál es el camino!

En el velatorio, mientras tanto, su hermana Genoveva no podía creer que Antonio estuviera muerto. No lo concebía y no lo daba por hecho. Sentía su presencia como cuando estaba vivo, creía oírlo: Genoveva no me dejes aquí, era la primera vez que tomaba tanto y que llevaba una mujeres en el carro. ¡Genoveva! ¡no me dejes!. Por fin, se atrevió a levantar la tapa de la caja y al ver que la ceja derecha de Antonio se movía levemente, ¡comenzó a gritar!, y a señalar la cara de él ¡está vivo!, ¡yo sabía, él no está muerto!; corrieron todos a ver si era cierto, los niños se trepaban a la caja, el Sacerdote se trataba de abrir paso entre la gente, mientras decía: ¡Es un milagro!, ¡Dios!, ¡es un milagro!

A todo ésto, Genoveva se había caído y estaba siendo pisada sin compasión. Su marido no sabía a quien levantar primero, si sacar a Antonio de la caja para evitar que fuera tirado al piso o levantar a su mujer que sólo lloraba y no atinaba a saber lo que estaba pasando.

Antonio sintió una luz muy fuerte que le lastimaba los ojos, recordaba todo lo que había pasado, pero quería olvidarlo; esperaba que Irene lo perdonara, tendría que solucionar el problema de espacio, viviría con estreches económica, pero nada, ¡nada! de eso era importante.

Lo que verdaderamente era un milagro era regresar, tener otra oportunidad, para arreglar sus cosas antes de morir; se sentía lleno de energía, con una alegría inmensa en cuanto pensaba en el Buen Samaritano.

Ahora sí estaba seguro de que moriría, pero no le daba miedo, sabía que del otro lado del espejo estaría el amor esperándolo, y que él sería parte de esa luz para recibir a sus seres queridos cuando fuera el momento. Era como nacer de nuevo, sólo que ahora de forma consciente.

Le dio gracias al Buen Samaritano, a Dios, a la Virgen antes de abrir bien los ojos y enfrentarse a la vida.

Ylia Kazama
Cuaderno de Historias de Vida Antigua
Se hacen zurcidos a domicilio©

No hay temor alguno en el Amor:
Li-K’an I Ching
A la Elevación le corresponde el Amor.
AL logro le corresponde la Moralidad.
A lo Propicio le corresponde loRecto.
A la Perseverancia le corresponde la Sabiduría.
Cuatro Virtudes Cardinales de la Moral China


...En un mundo hecho por dos
no sé bien por qué se lleva
siempre el aire...
el que se va

Canción Revolver

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