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1892 - 3 enero
nace John Ronald Reuel Tolkien R.R. Tolkien
Ciudad de Bloemfontein, Sudáfrica.
Arthur Reuel Tolkien padre - muere en 1895
Mabel Suffield madre - muere 1904
Edith Bratt - esposa es la musa para sus libros de poesía
y para sus cartas.
1910 ingresa en Oxford estudiando filología inglesa
1916 se casa con Edith y embarca a Francia para combatir
como subteniente del 11º batallón de los Lancashire
Fusiliers.
1916 noviembre regresa a Inglaterra enfermo de "fiebre
de trincheras".
Es en este momento que nace Tolkien, el recreador del
mundo. El valor no sólo de su obra, sino de su vida,
demostrándo con ellos su forma de salir de los momentos
difíciles, no se dio por vencido ante los embates de
la vida, la muerte lo toco de cerca y su rebelión fue
dar vida al mundo Tolkien. Es el escritor, el recreador
no sólo de un mundo, sino de su mundo ante las pérdidas.
Escribe "El Libro de Los Cuentos Perdidos" - mitología
que concibió por años, inspirada en viejas leyendas
finesas y nórdicas, como el Kalevala y la historia de
Kullervo; libro que más tarde se convertiría en "El
Silmarillion".
Edición de "Sir Gawain and the Green Knight", traduciéndolo
al inglés moderno, llevando a las manos de todo el mundo
el libro de caballería más excelso de la literatura
inglesa.
1930 Tolkien empieza a escribir "El Hobbit" de una manera
simple: en una hoja anota: "En un agujero de la
tierra vivía un Hobbit" y ese es el inicio del idioma
"élfico", de la mitología para sustentar la historia. ¿Qué
o quién es un Hobbit?, el paso siguiente ...
1936 es aceptado "EL Hobbit" para su publicación y en
el otoño 1937 es publicado finalmente por "Allen &
Unwin".
"El Hobbit"
es inicialmente un cuento para niños y es precisamente
el hijo del presidente de la editorial el que le dá
el banderazo de salida. Su padre le paga un chelín por
emitir su juicio ... "es la aventura más emocionante
que he leído", y muchos de los lectores de Tolkien
coincidimos con él.
En "El Hobbit o Historia de Una Ida y Una Vuelta" -
nace Bilbo Bolsón (Baggins), quien se lanza a una emocionante
aventura con un grupo de enanos exiliados y Gandalf,
en busca del tesoro de los enanos de Erebor, y la restauración
del Reino Bajo la Montaña.
Publica en este tiempo: "Egidio, el granjero de Ham"
1954, publica los dos primeros volúmenes de "El
Señor de Los Anillos", y un año más tarde, el tercero.
"El Señor de los anillos" es un historia épica
que recoge muchos de los aspectos mitológicos del universo
creado y vivido por Tolkien años atrás y los evoca a
lo largo de las aventuras de los Hobbits y la Comunidad
del Anillo como recuerdos de épocas pasadas.
En los siguientes años, publica otras de sus obras,
cuentos cortos y algo aislados de su obra primordial:
"Las aventuras
de Tom Bombadil" una colección de poemas sobre este
enigmático y a su vez divertido personaje
1962, "Árbol y Hoja" incluye el ensayo "Sobre los
cuentos de hadas"
1964 el cuento breve "Hoja de Niggle"
"El herrero de Wootton Major"
1967"El Hijo del Herrero"
1971 muere
su esposa
1973 - 2 se septiembre muere Tolkien a los 81 años
Sobre su tumba, en el cementerio de Wolvercote en Oxford,
hizo grabar los nombres de los dos enamorados que protagonizan
su poema de amor: "Beren y Lúthien". Porque
Tolkien no sólo escribió fantasía, sino poemas y cartas
llenas de esencia humana.
Su hijo menor, Christopher, trabajó para ordenar los
escritos inéditos y publicó el libro en el que su padre
había trabajado toda su vida, "El Silmarillion", agregando
algunos apéndices a "El Señor de los Anillos".
Esta es una
pequeña semblanza de su vida, la cuál llenaría tomos
y tomos, tantos como escribió él. En realidad Tolkien
no ha muerto, vive en cada Hobbit, Elfo, Dragón; habita
en nosotros y en los árboles del mundo. Tolkien cumplió
a vastedad con la trilogía: "plantar un árbol,
escribir un libro y tener un hijo".
A los cuatro
años ya sabía leer, su madre se había ocupado de enseñarle,
y pronto aprendió a escribir. Tomó clases de piano y
desde muy pequeño tenía conocimientos de latín, griego,
francés, alemán, galés e inglés antiguo.
En su primera
casa en Sarehole, tuvo un mundo donde sembrar las semillas
de la fantasía: campos abiertos, bosques, prados, un
arroyo que se nutria del agua del río Cole, un molino,
cisnes en el estanque; y muy cerca en Hall Green, la
tienda donde comprar dulces y encontrarse con chicos
de su misma edad. Cuatro años que marcaron el alma de
Tolkien y que el mismo comentaba "Cuatro años en
la parte más formativa de la vida y en apariencia,
la más la larga."
Cuando regreso
años más tarde, en 1933, manifestó el dolor de la depredación,
del suicidio ecológico a manos del hombre y decía al
respecto "Cómo envidio a aquellos que no han visto
los paisajes de su niñez sufrir tan violentos y horribles
cambios."
Y esta vivencia
y dolor lo lleva al "Señor de los Anillos",
la oscuridad está contaminada; es su manera de defender
el medio natural y lamentar con toda su alma la pérdida
de los rincones de su infancia tal como escribe a los
editores sobre la posible publicación de un segundo
Farmer Giles of Ham "El argumento de la continuación
está listo, pero no lo he escrito, y es probable que
no lo escriba. El Pequeño Reino ha perdido el corazón,
y los bosques y llanuras son aeródromos y campos para
practicar el lanzamiento de bombas."
La aracnofobia
de Tolkien tuvo lugar por una desagradable sorpresa
siendo niño. Un día jugando en el jardín una tarántula
lo mordió. Y a partir de ahí un monstruo toma vida para
conformar su miedo y sus libros.
Pero el campo
le sigue maravillando, una de sus ocupaciones favoritas
era plantar árboles. Su padre le enseñó y es algo que
Tolkien jamás olvidó. Los cipreses, pinos y cedros fueron
en toda su vida sus amigos y los recreó en sus obras.
Era un druida, un Hombre Árbol, sus raíces el lenguaje
y la hermandad. Sus ramas los hijos, los libros, el
amor, pero sobre todo su magia. Su vocación: la vida.
Amaba a los árboles porque con ellos compartió mucho
tiempo de infancia, les hablaba y los abrazaba. Pasaba
horas con las hojas, viéndo las tonalidades deslizándose
en una gota de agua.
En el cuento
que publicó en 1947 llamado "Árbol y Hoja"
es precisamente el árbol el personaje central de la
historia. Crabbe comenta al respecto: "El árbol
termina por simbolizar el ideal oculto tras la apariencia
física de sí mismo. Tolkien ha dado vuelta aquí a la
afirmación fenomenológica, y aceptado que existe una
realidad independiente sin referencia a la percepción
humana. De vez en cuando, sugiere el relato, gracias
al árbol tenemos un vislumbre de esa realidad."
Adquirió el gusto por el dibujo y lo mantuvo toda la
vida. Lo que dibujaba eran paisajes y árboles; llegó
incluso a ilustrar sus obras. Humphrey Carpentier dice
al respecto: "Su especialidad era la representación
de sus amados árboles, y como Arthur Rackham (cuya obra
admiraba), podía dar a las raíces y ramas torcidas una
siniestra movilidad que era, al mismo tiempo, absolutamente
fiel a la naturaleza." Su vida se asemeja a los
árboles, apenas varió los hábitos de su vida; era como
los árboles, nacen y mueren en el mismo sitio donde
están sus raíces.
La importancia
del pasado es para Tolkien una constante en sus obras
de creación; es del pasado que se nutren los visionarios
que como Tolkien vive en el presente pero sin que necesariamente
estén atrapados con las noticias diarias. Ronald escribe
en y para el futuro pero siempre en en cobijo del pasado.
Tolkien es además un observador de la vida, cada detalle
nos lo muestra en sus libros. Él sabía de vida y muerte
que también es la constante en su obra, en cada aventura,
en cada vuelta está el peligro latente de morir; y sin
embargo en sus libros, siendo el dios creador de estos
personajes, puede desaparecerlos o no; o volverlos a
la vida por la letra.
Por
otro lado, Tolkien prefirió desde pequeño la lectura
de cuentos, mitologías sobre lecturas cotidianas; dedicó
a lo largo de su vida muy poco tiempo a leer el periódico;
porque consideraba que era algo verdaderamente intrascendente.
Las noticias cambian rápidamente, lo que hoy llama la
atención, mañana está en el olvido. Sin embargo los
mitos, las fantasías, los elfos, hadas, dragones son
la constante; nunca pasan de moda. En un comentario
de Tolkien se refleja lo que sentía alrededor de ésto:
"¿Por qué habría de despreciarse a un hombre si,
hallándose en prisión, trata de escapar e ir a casa,
o, de no poderlo hacer, porque piense en y hable de
temas que no sean sus carceleros y los muros de la prisión?"
A lo largo
de su vida Tolkien perteneció y formó él mismo sociedades
de varones, cuyos gustos y preferencias coincidian,
hermandades que llevan la sabiduría de un hombre que
observaba al mundo y lo recreaba. Para ser amigos, perteneces
a una sociedad o a una hermandad es necesario tener
metas en común, metas creativas, sostener entonces con
eso el aprendizaje mutuo en la libertad de compartir
lo mejor del ser humano: talento, visión y creación.
Estudiando
en Oxford fundó los "Apolausticks", donde
además de leer ensayos y sostener debates, compartían
la apreciación de la comida. Participó también en reuniones
de los "Coalbiters", donde leían sagas islandesas
y entonaban ruidosas canciones. Así también con los
"Inklíngs" se reunía para leer y criticar
sus propios poemas.
Sociedades
en las que abundaba la cerveza, el humo de las pipas
y el gusto por el crepitar de la chimenea, y esto creaba
una atmósfera cálida, que Tolkien supo después compartir
con nosotros en sus fantasías.
Como lector
de inglés en la Universidad de Leeds, fundó con E. V.
Gordon, colega suyo, el "Club Viking" para
estudiantes, con quiénes se reunían para beber una buena
cerveza, fumar el mejor tabaco y deleitarse con la lectura
de sagas en noruego antiguo.
Pero la hermandad
más querida, la que lo empujo a publicar y formarse
en la literatura y fue el «Tea Club and Barrovian Society».
Esta sociedad empezó de una manera espontánea y el final
repentino -cuando dos de sus miembros, Gilson y Smith,
murieron en las trincheras en la Primera Guerra Mundial-,
hace que Tolkien la guarde en su corazón.
Gilson era
talentoso en el dibujo, y Smith experto en literatura
inglesa y en especial poesía. Formaban junto con Wiseman
y Tolkien una sociedad sui generis, una mezcla de talentos:
música, dibujo, lenguas germánicas y filología. Así
que se reunian y Tolkien disfrutaba leyendo a sus amigos
literatura nórdica. Esto despierta en Tolkien la sensibilidad
para los sonidos de los diferentes lenguajes; el compartir
con ellos le hace desarrollar más los conocimientos
de estructura del lenguaje y lo familiariza con laas
mitologías de las lenguas.
En esta época
es su maestro R. W. Reynold quién le enseña el camino
hacia la literatura inglesa, y es en este momento que
escribe poesías. Tiene 18 años, y le gustan los cuentos
de hadas y los elfos, y esta es una traducción uno de
sus poemas:
"Venid
a cantar,
cosas ligeras como hadas brincando alegres,
como visiones,
como brillantes reflejos de alegría,
hechas sólo de luz,
despreocupadas del pasar,
sobre esta alfombra verde y marrón;
y no os vayáis.
¡Oh, venid a mí, espíritus del bosque!.
¡Oh, venid a mí,
cantad para mí antes de desvaneceros!
Es el bosque, son las hadas, es la luz; Tolkien se nutre
de metáforas que lo harán dar a luz los libros que disfrutamos.
El amor está presente para Tolkien
en los brazos de Edith. Aunque había cosas que vivían
de distinta manera, como la religión, eso no impide
que se casen. Tolkien le escribe a Edith "Creo
también firmemente que ninguna reserva o temor mundano
deben apartarnos de seguir sin vacilación la luz".
Es la luz siempre la que ve y la que lo ilumina, es
su inspiración, su ángel.
Se conservaron
pocas cartas escritas por Tolkien a Edith durante su
época de novios y esta es una de octubre de 1914, donde
Tolkien le ofrecía una disculpaba por no haberle escrito
antes:
"Estaba bastante sorprendido por tu nota del sábado
por la mañana y bastante preocupado porque sabía que
mi carta debería haber llegado antes que la tuya. Escribes
cartas espléndidas, pequeña; pensarás que soy un cerdo.
Parece que hace siglos que te escribí. he estado ocupado
este fin de semana.
Tenía un ensayo,
como te dije, pero no pude terminar Shakespeare.
Fui a St. Aloysius
para oír Misa Mayor -y disfruté un rato-; hace como
siglos desde que oí una por el Padre Francis cuando
estuve en el Oratorio la pasada semana.
Tuve una interesante
charla sobre la balada finlandesa 'Kálevalá'. Entre
otros trabajos estoy tratando de convertir una de las
historias -que es realmente una gran historia y de lo
más trágica-, en una pequeña historía en la línea de
los romances de Morris.
Tengo que ir
a la librería ahora y buscar algunos libros.
Otra de las
cartas es del 26 de noviembre de 1915 refiriéndose al
poema que escribe:
"He escrito
una copia a lápiz de Kortirion. Espero que quieras enviársela
a la T. C-B. S. Quiero enviarles algo: les envío todas
las cartas largas. Empezaré una cuidadosa copia a tinta
ahora para ti, pequeña, y te la enviaré mañana por la
noche, puesto que no pienso tener más que una copia
mecanografiada (tan larga es).
Pensándolo
mejor te envío la copia a lápiz y tendré a la T. C.
B. S. esperando a que pueda hacer otra."
Edith es la
fuerza que lo impulsa a retomar sus creencias de una
manera más piadosa, el buen amor hace que él tome muy
en serio sus exámenes para obtener el grado de Clásicos.
Tolkien demuestra su perseverancia y cabalidad al lograr
honores de Segunda Clase. Al conseguir un trabajo de
escritor prácticamente sin errores en su especialidad:
Filología Comparada.
Tolkien, orienta
todos los esfuerzos a seguir una carrera académica,
en la Escuela de Inglés, por consejo del Rector del
"Exeter College", doctor Farnell.
En la Escuela
de Inglés, Tolkien comenzó su especialidad de lingüística,
bajo la tutoría de Sisam, Se interesó en particular
por estudiar del dialecto de West Midland, por ser la
lengua que hablaron sus antepasados, y la lectura de
algunos libros en inglés antiguo: el "Crist de
Cynewulf", conjunto de poemas religiosos:
¡Salve Earendel!,
el más brillante de los ángeles
enviado a los hombres sobre la media tierra.
Tolkien descubre
el significado de "Earendel": "Luz brillante,
rayo.". Investiga con afán, es una estrella, la
estrella del alba, es Venus, es sólo una metáfora de
Juan Bautista?. Y el mismo Tolkien habla de este hecho
que marco su vida en un despertar hacia las palabras,
hacía lugares remotos guiado por la luz: "Sentí
una curiosa excitación, como si saliendo de un sueño,
algo se agitara en mí. Detrás de aquellas palabras había
algo muy remoto, raro y hermoso, si podía asirlo, algo
que estaba mucho más allá del antiguo inglés."
En este punto
descubre los mitos y leyendas de Islandia: las sagas,
encuentra los hechos de los hombres y dioses, la creación
del cosmos y su destino: "cuando los antiguos dioses
se desvanecen son reemplazados por el cristianismo."
Comparten Edith
y él la luz de diferentes maneras, pero es en este punto
que se reúnen sus líneas. Ella comulga porque "es
una felicidad maravillosa".
Ronald es
un ávido lector, se nutre de descritos, detalles, de
paisajes imaginarios, de situaciones en un tiempo y
espacio vagos; todo ésto lo aplica en la recreación
de sus obras.
A Tolkien le
gusta viajar, pero tampoco es un viajero incansable,
sólo lo necesario para llenarse de paisajes y alimentar
sus fantasías. Recorre a caballo los campos de Kent.
Escala los riscos y plasma en dibujos los paisajes.
Sin embargo, la muerte lo sigue de cerca; como en sus
obras, la oscuridad está al acecho. En este viaje, en
un accidente muere una de sus tías.
Pero Tolkien,
como un buen árbol tiende raíces a la vida; le gusta
caminar por la orilla de la costa en la península de
Lizar y le escribe a Edith: "Fuimos por el páramo
hasta la parte superior de los riscos de Kynance Cove.
Nada que te diga en una carta puede comunicar esa visión.
El sol te golpea y la enorme marea del Atlántico rompe
y estalla contra las rocas y los arrecifes. El mar ha
labrado en los farallones extraños tubos de órgano que
producen sonidos de trompetas o lanzan espuma como ballenas,
y en todas partes se ven rocas negras y rojas y espuma
blanca contra el violeta y el verde transparente del
mar."}
La guerra está
a la puerta, Tolkien se encontraba escribiendo un poema
"The Voyage of Earndel the Evening Star",
inspirado en el "Crist de CynewuIf"; es el
fin del verano en Nottinghanishire, cuando estallaba
la Primera Guerra Mundial.
Regresa a Oxford
y encuentra la manera de entrenarse para el ejército
sin abandonar sus estudios; posterga lo más que puede
el ser alistado. Ahí llega su amigo G. B. Smith, de
la "T. C. B. S.". Tolkien está inmerso en
la poesía; escribe mientras su pipa despide anillos
de humo. Pero la muerte, en su caballo galopaba, mientras
Tolkien escribía de una manera desesperada, como si
el tiempo se agotara.
Quizás Tolkien
intuía que la guerra cambiaría su manera de contemplar
el mundo; su mundo no sería el mismo; la guerra cegaría
ilusiones; pero Tolkien jamás perdió la fe.
Escribe en
ese momento uno de sus poemas en un canto al amor que
ha brotado de Edith y él:
¡Mira!,
somos jóvenes
y sin embargo hemos sido
como corazones plantados en el gran Sol del amor tanto
tiempo
- así como dos bellos árboles
que en el bosque o en un prado abierto
se alzan por completo entrelazados
y respiran los aires y absorben la luz misma juntos-
que nos hemos vuelto uno,
profundamente enraizado en el suelo de la Vida
y enredado en la dulce hierba.
Sin embargo
no pierde de vista el escribir sobre hadas, elfos, dragones
y gnomos. Edith disfruta en particular cuando escribe
de: "la primavera y las flores y los árboles y
la gente pequeña como los elfos".
Tolkien se
refiere a los poemas que escribe en la lengua inventada
por él, basada en el finlandés y al que él se
refería como: "mi disparatado lenguaje de hadas".
Así de sencillo, decidió que ese era el idioma que hablaban
las hadas y los elfos.
Ronald es destinado
con el grado de subteniente, al 139 batallón de los
Lancashíre Fusiliers. G.; su amigo Smith estaba en el
batallón 192 del mismo cuerpo.
En Bedford
vivió en una casa con algunos otros oficiales
que, como él, recibían instrucción. De vez en cuando
podía reunirse con Edith, en Warwick. Luego, durante
las semanas siguientes, su batallón fue de un campamento
a otro. Tolkien escribe sobre esta época "los caballeros
son inexistentes" y "son muy raros los seres
humanos."
A principio
del año siguiente, finalmente consiguió que le encomendaran
a una tarea que tiene más que ver con él y sus
conocimientos; se especializó en señales. Aprendió todo
respecto de: palabras, mensajes y códigos; señalización
con discos y banderas; transmisión de mensajes por medio
de lámpara y heliógrafo; empleo de bengalas y teléfonos
de campaña, y utilización de palomas mensajeras.
Tiene ya la
fecha de embarque a la guerra, así que decide casarse
con Edith. Sus medios económicos son modestos pero con
la bendición del Padre Francis, Tolkien arregla la boda.
Para lograr
estar juntos, Edith tiene que superar pruebas, al aceptar
cambiar de religión es lo más importante. Edith le habla
de su condición de hija ¡legítima. Ronald no prestó
demasiada importancia a este hecho; le aconsejó olvidarlo
"y dejarlo en las manos de Dios". Es así donde
Tolkien manifiesta su fe y y amor. Esas cosas no le
son importantes; Edith es su compañera lo demás está
en manos de Dios.
El Padre Murphy
los casó en Warwick el miércoles 22 de marzo de 1916.
Warwick, con sus árboles melancólicos, su colina
plateada y su castillo ruinoso, era el escenario ideal
para un encuentro romántico. La pareja dio un paseo
en bote por el río Avon y fueron a la bendición en el
templo católico, "de donde salimos serenos y felices,
porque era la primera vez que podíamos ir juntos a una
iglesia". Ronald y Edith están unidos no sólo por
el amor, sino por la fe. Su matrimonio no fue fácil,
Tolkien inmerso en las fantasías chocaba con el mundo
real, pero Edith y él concilian estas coas, vencen con
amor y entrega, ceden, son generosos el uno para el
otro. Tolkien es un hombre afortunado, pero no de una
manera gratuita; Tolkien creía que las cosas se podían
siempre mejorar, que la luz despejaba las sombras y
eso no sólo es una convicción constante en su obra,
es un hecho de vida.
Su vida no
fue un cuento de hadas "se casarón y vivieron feliz
para siempre jamás"; pertenecian a mundos distintos,
eran diferentes. Ella no entendía la pasión de él por
los libros, el lenguaje y los sonidos. Él no entendía
el mundo doméstido de ella. Y es por ésto que su historia
de amor es muy romántica; pero no con un romanticismo
absurdo del principe y la cenicienta. Sus caminos transcurren
paralelos, no coinciden en muchas cosas, pero se reúnen
quizás en la "Tierra Media" para vivir su
amor de una manera constante.
Tolkien va
a la guerra y estando en un campamento se entera de
la muerte de su amigo Gilson, y le escribe a Smith que
es el portador de la mala noticia: "En este momento,
no me siento parte de un cuerpo completo". Y respecto
a la muerte dice:
"Fui al
bosque -estamos en el campamento otra vez desde nuestra
segunda incursión a las trincheras en la misma zona
que cuando te vi- la noche pasada y también la noche
anterior y me senté y pensé: No puedo salir de la conclusión
de que es erróneo confundir la grandeza que Rob ha ganado
con la grandeza que él mismo deseó. Él mismo sabría
que yo estoy siendo completamente sincero y no estoy
en ninguna manera faltando en mi amor por él -que solamente
compruebo ahora, más y más cada día, que él se ha ido
de los cuatro- cuando digo que ahora creo que si la
grandeza que nosotros tres encontramos ciertamente (Y
significa más que felicidad o nobleza solamente) es
realmente toda la T. C. B. S., entonces la muerte de
uno de sus miembros no significa su desaparición. Dios
sabe que esto no suena arrogante -me siento suficientemente
humilde en verdad e inmensamente pobre ahora---. La
grandeza que quiero decir era esa de ser instrumento
en las manos de Dios -un motor, un ejecutor, incluso
un indicador de grandes cosas, un precursor al menos
de grandes acontecimientos-.
La grandeza
que Rob ha representado no es de ningún modo pequeña
-por grandeza quiero decir la esperanza para todos nosotros
de los mismos dones de coraje y sacrificio- pero es
de una clase diferente. Su grandeza, en otras palabras,
es ahora un asunto personal nuestro -de una clase como
para hacernos recordar el 1 de julio como un día especial
para todos los años que Dios nos pueda conceder- pero
sólo atañe a la T. C. B. S. en ese preciso aspecto que
quizá -es posible- era el único que Rob realmente sintió.
Lo que quiero decir, y pienso que Chris quiere decir,
y estoy seguro también que tú quieres decir, era que
la T. C. B. S. había sido grande como una hoguera -ciertamente
como un cuerpo si no únicamente- que estaba destinada
a encender una nueva luz, o, lo que es la misma cosa,
reencender una vieja luz en el mundo; que la T. C. B.
S. estaba destinada a testificar por Dios y la Verdad
en una manera más directa incluso que entregando sus
distintas vidas en la guerra.
En este sentido
mi principal impresión es que algo se ha roto. Siento
justo lo mismo que vosotros -mas cerca si acaso y mucho
más- que estoy hambriento y solo desde luego -pero no
me siento un miembro de un cuerpo completo ahora. Honestamente
siento que la T. C. B. S. ha terminado- pero no estoy
del todo seguro que esto no es un sentimiento inestable
que se desvanecerá como por arte de magia quizá cuando
nosotros volvamos a reunirnos. Me siento un mero individuo
en el presente con sentimientos más intensos que las
ideas pero muy impotentes.
Desde luego
la T. C. B. S. puede haber sido todo lo que representamos
y su trabajo al final sería hecho por tres o dos o un
superviviente y la parte de los otros sería comprendida
por Dios en esa inspiración que nosotros sabemos que
nos comunicamos unos a otros. A esto apunta ahora mis
esperanzas, y ruego a Dios que la gente escogida para
sobrellevar la T. C. B. S. no sea menos que nosotros
tres...
Sigo sin embargo
pensando en ello -aparte de mis personales cualidades-
porque no puedo abandonar todavía la esperanza y ambiciones
(intangibles y neblinosas lo sé) que se concretaron
por primera vez en el concilio de Londres. Ese concilio
fue como sabes acompañado en mi propio caso con mi búsqueda
de puertas abiertas a mi inspiración: Yo siempre he
creído en la inspiración que incluso unas pocas horas
nos trajo todo a nosotros cuatro.
Ahí está -me
he sentado solamente y tratado de decirte lo que pienso.
He hecho que suene muy frío y distante- y si es incoherente
es debido a que está siendo escrito en diferentes sitios
entre el ruido de una muy aburrida compañía.
Envíalo a Chris
si piensas así. No sé cuál va a ser nuestro próximo
movimiento. Los rumores denuncian que todo puede ser
posible en esta guerra. Desearía saber dónde estás.
Haré indagaciones desde luego.
Podría escribirte
una carta más larga pero tengo mucho trabajo.
Escríbeme.
John Ronald
Tolkien regresa
a casa enfermo de la "fiebre de trincheras".
Lo que intuía
antes de ir al frente, es realidad. La guerra ha modificado
el rostro de la vida, de una manera más contundente.
La guerra le arrebató a Tolkien a dos de sus mejores
amigos y socios de la T. C. B. S. -R. Q. Gilson y Geoffrey
Smith-. La desaparición del "Tea Club and Barrovian
Society" marcó la desaparición de su fuente de
inspiración poética para dar paso a la fantasía poética.
Smith, le escribió
lo siguiente:"Mi mayor consuelo es que si esta
noche me voy por los imbomales -salgo en misión dentro
de unos minutos- todavía quedarán miembros de la gran
T. C. B. S. para anunciar lo que yo soñaba y en lo que
todos concordábamos. Estoy seguro de que la muerte de
uno de sus miembros no puede disolver la T. C. B. S.
La muerte puede hacernos repulsivos o impotentes como
individuos, pero no puede poner fin a los cuatro inmortales.
Es un descubrimiento que comunicaré a Rob antes de salir
esta noche. Y díselo también a Christopher. Que Dios
te bendiga, querido John Ronald, y que digas las cosas
que yo intentaba decir cuando yo no esté para decirlas,
sí ésa es mi suerte."
Y Tolkien las
dice, pero de otra manera, en otros lenguajes, con un
mensaje intenso de vida, de amor y esperanza. A
pesar de todo, el bien triunfará sobre el mal.
Ronald sabe
desde hace años que la actividad más humana y divina
es la de crear; en particular, la creación artística,
porque es una unión directa con el Creador, había dicho
tiempo antes al respecto: "Hacemos a nuestra medida
y a nuestra manera derivativa, porque nos hacen: y no
sólo nos hacen, sino que nos hacen a imagen y semejanza
de un Hacedor." En cuanto a las historias:, "crecen
como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus
de la mente: todo lo que se ha visto o pensado o leído,
y que fue olvidado hace tiempo... La materia de mi humus,
es principal y evidente, materia língüística.".
Todas estas
conversaciones anteriores están listas para ser puestas
en marcha, lo que el llamaba la "subcreación".
Tolkien decía: "Lo que ocurre en realidad es que
el hacedor de narraciones se pone a prueba como "subcreador".
Construye un Mundo Secundario al cual otra mente puede
acceder. Lo que relata es "verdad" en su interior;
se ajusta a las leyes de ese mundo. Por lo tanto uno
lo cree, cuando está, por así decirlo, dentro de él.
En el momento en que aparece la duda, se rompe el hechizo;
la magia, o mejor dicho, el arte ha fracasado. Y uno
retorna al Mundo Primario, mirando desde fuera el pequeño
y abortivo Mundo Secundario. En este sentido, "todo
escritor que construye un Mundo Secundario desea en
alguna medida ser un verdadero creador, o espera capturar
la realidad; espera que la cualidad peculiar de ese
Mundo Secundario (cuando no todos los detalles) deriven
de la realidad, o fluyan hacia ella". Ésta es una
cualidad específicamente cristiana, puesto que: "El
cristiano llega a comprender que todas sus inclinaciones
y facultades tienen un propósito, que se puede redimir.
Tan grande es la generosidad que ha recibido que tal
vez pueda atreverse a suponer que, en la Fantasía, quizá
logre ayudar de verdad a la prosperidad y al enriquecimiento
múltiple de la Creación.
La razón de
la subcreación, no obstante, requiere coherencia. Si
el subcreador por ejemplo ha decidido que su mundo es
plano y no esférico como el nuestro, debe ajustar entonces
todas las leyes físicas a ese Mundo Secundario. Dará
otra explicación distinta a la apariencia de los astros,
el día y la noche y las estaciones, etc. Es decir, organizará
su mundo de forma que tenga su propia consistencia interna.
El lector no debe advertir que las leyes naturales se
suspenden o se imponen de manera arbitraria. Las obras
en las cuales el autor ha conseguido una subcreación
auténtica, como un Mundo Secundario, son supremas entre
las de su género, porque ofrecen al lector fantasía,
recuperación, escape y consolación. La fantasía, dice
Tolkien, comprende el arte subcreador en sí como una
cualidad de alejamiento y admiración en la expresión"."
Tolkien con
todo esto que ha pensado por años, no sólo ha vuelto
al hogar, al sitio físico, está de regreso al "hogar
de la visión clara; a sus sueños de niño, al momento
del consuelo de un final feliz".
De alguna manera,
todas estas cualidades están presentes en el primer
bosquejo que hizo Tolkien de su mitología, recogido
en "El libro de los cuentos perdidos". Eriol,
nombre que significa "uno que sueña solo",
llega a una tierra desconocida y oye una serie de relatos.
Los cuentos
tienen una resonancia remota, extraña, y al mismo tiempo
familiar; los cuentos se van contando solos. Sin embargo
no son fácilmente comprendidos porque están enmarcados
en su pasión: la lingüística.
Tolkien, como
creativo dejaba partes de su obra inconclusas. Esto
podía deberse a la imposibilidad de completar una obra
tan ambiciosa como se había propuesto, pero también
a la certidumbre de que su mundo inventado, Mundo Secundario
o subcreación, se desvanecería en cuanto estuviera terminado.
"Estas criaturas -le había dicho Christopher Wiseman
acerca de los elfos de sus poemas inciales- están vivas
para ti porque aún las estás creando. Cuando hayas terminado
de crearlas estarán tan muertas, para ti, como los átomos
que componen nuestro alimento viviente." Y Tolkien
no quería su muerte, Tolkien era un dador de vida.
"En el
principio estaba el Verbo", dice el Evangelio de
San Juan. Y El Silmarillion: "En el principio estaba
Eru, el único, que en Arda es llamado lfúvatar."
Encontramos, igual que en la Biblia, un Génesis, la
desobediencia, la caída, la Redención y el Apocalipsis,
pero con una concepción humana e imaginaria del pasado
y una nueva mitología de los espacios sin tiempo, dentro
de la historia, en una tierra que es la nuestra. La
Guerra del Anillo es una lucha por el poder y el control.
La concepción del mal, como una fuerza con esencia propia,
el dolor ante las pérdidas, los infortunios; la muerte
de los árboles de algunos personajes, el amor, el sacrificio,
la renuncia a la eternidad para vivir un momento, pero
en plenitud; sin renunciar a la esencia del bien.
La obra de
Tolkien está marcada dentro del género de fantasía,
pero también tiene un mundo de fe y piedad alrededor.
Sus personajes de luz marcan la razón humana; son pasivos,
agresivos; el ying y el yang, masculino y femenino.
Cualidades
y valores morales pertenecen a la aceptación de participar
en la misión de los anillos, no sólo por ellos mismos,
sino para el resto de las razas, para ser la mano que
logra la hazaña, pero reuniendo la fuerza de todos los
habitantes del mundo Tolkien. Por eso esta mezcla esencial
en la obra de Ronald nos deja ver que no todo es luz
y no todo es oscuridad; las tinieblas tienen luz y la
luz participa de la parte oscura. Los personajes no
son perfectos, navegan entre los errores y muchas veces
la culpa. Como dije, no son perfectos, pero intentan
ser perfectibles en el cumplimiento de la misión. Son
héroes y son mejores a pesar de ellos mismos. Los héroes
se forjan en el día a día, venciendo sus temores y aquí
un comentario que lo dice con claridad: "Traté
de encontrar un héroe, pero los guerreros están ocupados
peleándose entre sí en tierras distantes, y en estos
alrededores escasean los héroes o simplemente no se
les encuentra», se disculpa Gandalf a los enanos por
la elección de Bilbo.
Tolkien es
integro, siempre deja que la esperanza habite el hogar
del libre albedrío en el momento de la redención para
llegar a la purificación y la gracia. Al triunfo de
la luz sobre la oscuridad.
Poco a poco
Tolkien completaba los relatos que faltaban: la Creación,
el robo de los Silmarilis. Pero cuando estaba a punto
de terminarlos, volvía a reescribir de nuevo. Aumentaba
los detalles de la historia, recreaba perfeccionando
a cada momento. Nunca dejo de hacerlo; hacía y deshacía;
tejia y destejia la trama. Eso es lo que hace un creador,
la cosmoginía nunca está completa, porque se va completándo
en libre albedrío a sí misma.
Tolkien decía:
"Si vas a escribir una historia complicada debes
hacer un mapa, de otro modo, jamás lo podrás hacer después"-.
Pero él iba más allá, hacia cálculos complejos de tiempos
y distancias, fechas, días, horas. Las completaba con
datos meteorológicos; detalles de la dirección del viento,
las fases de la luna. Tolkien era un escritor que nunca
dejo de investigar la manera de inyectar vida a sus
creaciones. Cada detalle podía marcar el viraje de la
historia, por eso escribía y reescribía.
Katharyn F. Crabbe, refiere sobre Tolkien: "La
destrucción del paisaje y la tierra, fuente misma de
la vida, son la manifestación más dramática del mal.
La fertilidad cultivada del Shire, con sus jardines
de flores -"bocas de dragón y girasoles y capuchinas
trepando por los muros de hierba y asomándose a las
ventanas redondas"-, sus prados y setos, contrastan
con la belleza silvestre de Ithilien, «el jardín de
Gondor, hoy desolado» que, al "sólo estar por unos
años bajo el dominio del Señor de la Oscuridad; no había
caído del todo en decadencia"; el contraste es
mayor sin embargo, con las tierras que han estado por
largo tiempo bajo su poder: las Tierras Pardas cercanas
a la frontera hoy arruinadas; "largos taludes informes
se extienden hacia el cielo; parecen pardos y agostados,
como si los hubiera tocado el fuego sin dejar hoja alguna
viviente: una tierra baldía, hostil, incluso sin árbol
roto alguno o alguna piedra osada que alivie el vacío.
La degradación del paisaje llega al extremo cerca de
Mordor, cuando, al norte de la Puerta Negra, "los
jadeantes estanques se ahogaban con la ceniza y el reptante
lodo, enfermizantes blancos y grises, como si las montañas
hubieran vomitado la inmundicia de sus entrañas en las
tierras de alrededor". El infierno se prolonga
luego en las Ranuras de Gorgoroth, que Frodo y Sam cruzan
en su intinerario hasta el Monte Predestinación: "lo
que a la distancia había parecido una planicie extensa
y sin rasgos sobresalientes, estaba de hecho fragmentada
y revuelta. A decir verdad, toda la superficie de las
Llanuras de Gorgoroth estaba llena de grandes hoyos,
como si siendo todavía un yermo de barro líquido, hubiera
sido golpeada por una lluvia de fragmentos y grandes
piedras. Los mayores de aquellos agujeros estaban rodeados
por costurones de roca fragmentada, y de ellos partían
en todas direcciones amplias fisuras."
Ni el mismo
Tolkien sabía bien a bien cuál era la última versión
de sus manuscritos. Stanley Unwin escribió lo siguiente:
"El Silmarillion contiene material maravilloso
de sobra; en realidad, más que un libro en sí mismo,
es una mina que puede ser aprovechada para escribir
posteriormente más libros." Pero también es la
razón de que algunos críticos señalaran que "El
Silmarillion", carecía de unidad, de tono y de
estilo, ya que el número de personajes resultaba sencillamente
abrumador, de modo que con ser el trabajo más ambicioso
de Tolkien, era el menos logrado."
Pero qué saben
los críticos que no son los recreadores de un universo,
"El Silmarillion" es el material, el hilo
con que se teje y conduce la creación de la obra total
de Tolkien; es la parte donde recae el caos y así se
logra el orden de la palabra para darnos la fantasía
verdadera de Tolkien. Tolkien comparte con los lectores
el crecimiento cabal de los personajes, no sabe en que
terminará con exactitud cada relato, cada personaje
se va inventando a sí mismo; y eso lo transmite con
claridad cuando se van pasando las hojas. Es una sorpresa
cada parte, porque depende de la naturaleza, personalidad
de cada uno para conjuntar el carácter y el descenlace.
Para ser un héroe es necesario tener miedo; percibir
la visión de vencerlo, tener corazón, ser generoso y
reunir coraje para dar un paso al frente y saber que
es el amor a la vida de los demás, de los semejantes
lo que les dará el impulso para pasar por todas las
pruebas.
Los participantes
en la misión, no quieren ser héroes, son guerreros con
cualidades espírituales; reúnen como las hermandades
de Tolkien, cualidades que separadas no sirven de mucho,
pero juntas hacen que la conforme avanzan en la persecusión
de su meta: la destrucción del anillo, vayan adquiriéndo
conocimientos, sabiduría, compasión y que se incremente
la unión de cada uno, para hacer precisamente el paso
alquímico, acercarse cada vez más a la luz del conocimiento,
sin dejar de estar concientes de sus limitaciones y
carencias. Son capaces así de fortalecerse de tal manera,
que sigan adelante cuando casi no hay esperanzas. La
voluntad de conseguir su meta los lleva al sacrificio,
para proteger la vida de las razas. Cuando están en
peligro alguno renuncia a algo para conservar el todo.
Crabbe es claro en ésto: "Esos hombres son héroes
que sienten miedo, lo aceptan y a pesar de él hacen
lo que deben hacer." El pecado "no está en
perder la esperanza, sino en permitir que la desesperación
inmovilice". En lugar de ceder al miedo o a la
desesperación o entregarse a ellos, los héroes avanzan
continuamente. "Debemos arreglárnoslas sin esperanza",
dice Aragorn. "Pero incluso mientras la esperanza
moría en Sam, o parecía morir, se convirtió en una nueva
fuerza."
Y es en todo
ésto donde Tolkien recrea sus pérdidas. Dice Crabbe
también: "La respuesta cristiana a la muerte inevitable
del ser humano se basa en la idea de una vida después
de la muerte. La batalla entre el bien y el mal que
se da en este mundo sólo presagia la gran batalla tras
concluir el mundo, cuando se decidirá finalmente la
victoria o la derrota. Como la vida fisíca del hombre
es transitoria, puede terminar; pero el espíritu del
hombre es inmortal. Incluso el Apocalipsis es un preludio
a la batalla decisiva, pues el final del mundo es parte
del diseño de ese mundo.
Randel Helms,
interpreta el sentimiento de Tolkien; "Desde
el fin del medievo hasta la primera explosión atómica
(para ser lo más precisos posible) nuestras más profundas
necesidades espirituales han sido fáusticas, y han dirigido
nuestras energías espirituales y sentimentales hacia
la búsqueda sin fin del saber y del poder sobre la naturaleza,
sobre nuestro mundo. Nos hemos convertido en émulos
de Saurón (el héroe maléfico de El Señor de los Anillos);
podemos dominar la naturaleza, pero descubrimos al mismo
tiempo que cada intervención sobre la naturaleza corrompe
y contamina. Como Saurón, podemos oscurecer el cielo,
arruinar la vegetación, pervertir y dominar el espíritu
de los hombres; y como Saurón, permanecemos prisioneros
de nuestras mismas apropiaciones, incapaces de percibir
una alternativa a la expansión y a nuestro poder corruptor.
Se ha hecho poco a poco evidente, de todas maneras,
que será necesaria una vía diferente, si la humanidad
quiere sobrevivir, y Tolkien no es el último de los
espíritus brillantes que nos sugiere este camino: retornar
a la vida simple, repudiar el deseo de dominar y, en
consecuencia, de contaminar la naturaleza, someterse
de nuevo a su ritmo. Es lo que sostienen aquellos que
comparten el punto de vista de Frodo; en otros términos,
los Hobbit son para Tolkien el símbolo de una aspiración
antifáustica. Frodo posee el anillo, símbolo del poder
corruptor, pero no desea otra cosa que deshacerse de
él. Incluso corriendo el riesgo de que el anillo caiga
en las ennegrecidas manos de Saurón, el Hobbit debe
intentar destruir esa fuente y símbolo del deseo fáustico
de potencia y de saber, porque solamente con ello podrá
volver la paz al viejo y buen país de Tolkien, la Contea,
país tranquilo, regulado únicamente por la alteración
de las estaciones."
"El Silmarillion"
es el génesis, el diluvio que nutre a Tolkien. Por eso
él no podía matarlo, lo necesitaba para que la obra
subsistiera. Y era más que eso, Tolkien es publicado
más a su muerte que en vida.
La Leyenda
de Tolkien empezó con ese primer niño que leyó El Hobbit,
y se extendió de voz a voz, su vida se reescribirá de
mil maneras, es el mundo que nos habita, según Tolkien
y en ese mundo, habitamos.
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