|
Teorías físicas
Eduardo Casar
La Jornada Semanal, 4 de julio de 1999
1
La piedra es dura por lo que dura, no por lo mas apretado
o mas flojo de sus tejidos moleculares. Por otra parte, es
frágil, ya que puede romper una cabeza y lo que puede romper,
por corresponsabilidad, puede ser roto, porque causa y efecto
se confunden y el amo no sobrevive sin esclavo.
El mar es mas piedra que la piedra, porque dura mas.
2
Hablando del mar, a este lo que lo ablanda y lo retuerce no
es la atracción lunar (que ni se sabe) sino la sal, que si
sabe y sabe precisamente salada. Cual infinito tlaconete azul,
al mar lo encrespa su propia sal, que lo hace, como dice el
prefijo, querer salirse de si mismo.
Como los perros grises que se frotan las orejas contra los
sillones cafés o como los bebes a los que les molestan las
encías cuando les están saliendo los dientes, el mar, cuando
se esta saliendo de si mismo, también se frota los bordes
contra las playas. Y a esa cosa espiral y espumosa se le llama
el oleaje.
3
El fuego quema porque es una prisa anaranjada, contenida y
de superficie muy pero muy pareja, sin porosidades, aunque
tiende a manifestarse en picos. Hay fuegos, o partes de fuegos
de otros colores, pero son menos calientes, lo cual es difícil
de probar porque si pocos se atreven a poner la mano en el
fuego por un amigo, cuantos menos lo harán por comprobar teorías.
Hacen bien.
El fuego quema mas las cosas separadas que las juntas, más
una canasta que un bloque de mármol. Para quemar un bloque
de mármol se necesita paciencia y, siendo el fuego una prisa
anaranjada, no tiene paciencia y mejor se va y no lo quema.
4
Las piedras no son otra cosa, algo distinto de nosotros; no
son de otro reino, como dirían los nobles. Son como nosotros,
sólo que han aprendido a meditar. Meditar es concentrarse
en distraerse. Su mente esta completamente en blanco. Y es
por eso que duran más. Son más sabias.
Nosotros pasaremos. Y pasaran los hijos de nuestras hijas
y las piedras permanecerán, tal vez, acaso, un poco mas pulidas
por afuera.
Si a una piedra, de pronto, se le cuela un pensamiento, algo
se desmorona en su compacto interior oscuro. Una milésima
de sílice se le vuelve carbono. Algo que parecía imposible
-quebrar un punto- le sucede. Un gesto microscópico, un insólito
mohín de flexibilidad: la perdición. Porque ha entrado el
tiempo desde el durísimo interior del cráneo.
5
Originalmente los focos eran planos, como son ahora los espejos.
Lo que pasa es que de tanto estar colgados de los techos,
por su propio peso se van como quien dice liquidando, por
lo que adquieren forma de gota. Claro que los de las lámparas
de pie o los de algunas de escritorio tampoco se han quedado
planos, pero en este caso no es el peso sino la presión de
la electricidad que viene de los cables la que les da esa
forma, parecida a la de las ultimas burbujas que salen de
la boca o la nariz de los muertos que quedan bocarriba.
Y ya que lo hemos mencionado al principio, hay que aclarar
que los espejos originales eran cóncavos: la gente entraba
en ellos para verse y en realidad se veía, pero era porque,
por ser tan estrecha la forma semicircular del espejo, la
gente se topaba de frente consigo misma, no con su reflejo.
Obviamente que el desgaste producido por tanta gente metiéndose
fue erosionando la forma de los espejos hasta hacerlos planos
y, como la misma erosión les iba puliendo la superficie, la
gente se seguía viendo pero ahora si era un reflejo lo que
veía. Esto ultimo lo demuestra el hecho de que uno se rasura
y en el espejo queda lisito, pero si se toca la propia cara
pica mas que si se la toca a su reflejo.
"Una señal inequívoca
del amor a la verdad
es no mantener ninguna proposición con mayor seguridad
de las que garantizan las pruebas en las que se basa"
John Locke
|