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"La pirámide de una pieza: Estado
de México"
Las pirámides, en México
han causado las más variadas polémicas. Son construcciones
que durante siglos han absorbido energía del cosmos y que
son capaces de producir fenómenos inexplicables.
Se han distinguido por la
originalidad de sus diseños, la incógnita de sus funciones,
como calendarios, observatorios astronómicos, juegos de pelota,
adoratorios, piedras que han acumulado magia, que se unen
con otras hasta formar templos que parecen silenciosos pero
que proyectan magia, la magia de México ante el mundo.
Una de esas pirámides, enigmática,
y sorprendente, igual que otras, pero con algo más, es el
templo de Malinalco al Sur del Estado de México.
Es una pirámide que ha sabido conservar su magia durante más
de 500 años. Se encuentra sobre una montaña, en una cordillera
cuyas formas caprichosas semejan infinidad de rostros y animales.
Allí, sobre el llamado "Cerro de los Ídolos", dominando a
un valle encerrado, vigilando, presenciando cada uno de los
movimientos de los hombres y del tiempo, está la casa de los
Caballeros Águila y Tigre, de los Cuautli y los Ocelotl.
Aquí vivieron los Caballeros
del Sol, éste fue su Calmécac, su centro de educación y entrenamiento.
Aquí se formaron quienes forjaron un Imperio, quienes se enfrentaron
a Cortés, quienes formaron un temible ejército, el más poderoso
de la América Prehispánica. Ésta es su morada y un recinto
así debe tener tanta magia como la de sus Tótems, sus ancestros,
las águilas y los jaguares.
El Rey Axayácatl ordenó su
construcción. Ordenó que se hiciera en una sola pieza como
sólo hay cuatro en todo el mundo.
La magia de Malinalco está
en cada rincón. Dos jaguares defienden la entrada, y ¡ ay
de quién las desafíe !.
Consta de 13 escalones mágicos
que , si los multiplicamos por 4, que son las aristas, nos
dan el número 52, que es el número mágico que avisaba la renovación
del fuego, el término de cada ciclo, el nacimiento de un nuevo
sol.
La puerta de la pirámide
impacta, es la boca abierta de una serpiente, como en el templo
de Quetzalcóatl de la Gran Tenochtitlán. Unas fauces enormes
que extienden su lengua para recibir sobre ella al gran sacerdote.
En el interior del templo
aumenta la magia. Sobre una plataforma anular aparecen dos
águilas en altísimo relieve, escoltando a un tigre que está
en el fondo, en la parte central.
En el piso, otra águila levanta
el pico agresivamente, como advirtiendo a quien entra al recinto.
Exclusivo de sus compañeros.
Un zoológico pétreo. Nada es casual, todo es el producto de
45 años de trabajo intenso, trabajos que se iniciaron en 1476,
cuando los aztecas conquistaron Malinalco.
El único templo monolítico
en México.
El único hecho en una sola
piedra, tallado en una montaña. La obra cumbre de la escultura
azteca. Un solo golpe fallido del cincel de los artistas hubiera
estropeado la pirámide. Una culminación artística, una evidencia
espiritual, artesanal, arquitectónica del talento de nuestros
antepasados.
No aspira a la belleza, sin
embargo es bella. Aspira a la expresividad , y expresa. Así,
el pueblo del SOL logró perpetuar su genio en esta pirámide.
Esta formación es como la
cerradura de una mágica puerta que conserva innumerables secretos.
Su forma es poco común entre todas las figuras aztecas. Sin
embargo, Malinalco existe. ¿Por qué se escogió este cerro
en particular para tallar la pirámide, cuando hay tantos en
los alrededores?.
Los aires y lluvias taladran
las montañas, pero en las ruinas de Malinalco el tiempo parece
detenerse.
¿Cuántas manos se habrán
utilizado para desgastar esta montaña, rebajarla a cincel
hasta formar una casa para los Caballeros Águila y Tigre?.
Existe en Malinalco otras
formaciones, otras pirámides mágicas, aunque ya construidas
con un sinfín de piedras. Sus puertas dan al Oriente, el Sol
penetra por ellas todos los días, y las inunda como inunda
el templo Agustino que está en la población cercana y que
data del Siglo XVI.
Malinalco 9 kilómetros de
Chalma y a hora y media de la Ciudad de México.
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