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La Serpiente Emplumada,Serpiente Quetzal,
o Serpiente de Plumas Preciosas. Su nombre se forma de "pluma
de la cola" y "serpiente". Dios solar del panteón
mexicano. Dios de nobles y guerreros. Se representa en figura
de serpiente emplumada, como un dragón con plumas o un anciano
con máscara.
Llevaba generalmente la "máscara
del viento" y en la cabeza un sombrero de piel de tigre
en forma de cono. Su característica principal es que llevaba
un pectoral llamado "collar del viento" (ehelaicacózcatl).
Según dice un mito los dioses
creadores hicieron medio sol que era Quetzálcoatl, en otro
mito este dios y Tezcatlipoca crearon el cielo, la tierra
y la vía láctea y se convirtieron en soles de algunas de las
cuatro edades cosmogónicas.
Ambos también fueron quienes
separaron el cielo de la tierra, convirtiéndose ellos mismos
en los árboles que sostienen el cielo.
Quetzálcoatl, dice el mito,
bajó al inframundo y engañó a Mictlantecuhtli el dios de la
muerte, creando de los huesos de los muertos, mezclados con
su semen y sangre, la nueva humanidad.
Quetzálcoatl es de naturaleza
compleja, es el cielo y la tierra, luz y oscuridad, vida y
muerte.
Fray Bernardino de Sahagún
escribió sobre él en "Historia natural de las cosas de
la Nueva España", lo siguiente: "En la ciudad de
Tollan durante muchos años reinó un soberano llamado Quetzálcoatl.
Fue un gobernante de extraordinaria virtud y el puesto que
este monarca ocupa entre los nativos es semejante al que los
ingleses asignan al rey Arturo".
Cuenta la leyenda que Quetzálcoatl
se dejo seducir por la bebida, y esto creó en él el ansia
de muerte y que finalmente murió, al atravesar el océano sobre
una serpiente para llegar a Mictlan.
Posiblemente
como Arturo, Quetzálcoatl embarcó en una balsa de serpientes
rumbo a un lugar encantado. El mito de ave fénix, es que en
la Península de Yucatán, esta consignado en el 987 que llego
Kukulcán "la serpiente emplumada" a establecer un
nuevo estado.
Los aztecas se consideraron
sucesores directos de Quetzálcoatl.
Como Quetzálcoat Tlahuizcalpantecuhtli,
es importante en la cosmovisión mesoamericana y como tal,
aparece con frecuencia en todos los códices de tipo augural,
que representa el calendario de 260 días conocido como el
tonalpohualli o "cuenta de los días".
En 1519-1921 Hernán
Cortés llego y fue tomado como la serpiente emplumada que
retonaría del mar a reclamar su trono porque las profecían
hablaban de este regreso y de un hombre rubio y barbado.
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