Fábulas - Esquimales
Ártica América del Norte
Los esquimales son conocidos como el pueblo
más fantasioso del mundo.
Han imaginado un ir y venir entre la tierra y el cielo.
La tierra, por cierto, cayó del cielo pero cuando mueren los hombres, regresan en forma de estrellas

Benjamín Péret

Los juegos de los esquimales

Entre los esquimales, no solamente los niños juegan. En las largas temporadas de ocio durante el invierno, cuando no se puede pescar ni cazar, también los adultos organizan juegos para ejercitarse y mostrar su destreza.

Para jugar escondidillas primero escogen al que se esconde. Los demás jugadores agachan la cabeza para no mirar a dónde corre el elegido. Uno solo se esconde y todos los demás lo buscan; cuando lo hallan, lo persiguen. El primero en tocarlo gana y debe esconderse. El otro queda fuera. El juego si gue hasta que todos se han escondido.

También juegan al lobo. Escogen a uno de los niños, el caribú, que es la presa. Le dan cierta ventaja. Luego, los lobos corren tras él. El primero en tocarlo gana. Después el ganador tiene que representar al caribú.

En el juego del silencio, esta prohibido hablar o reír. El primero en reír recibe un nombre gracioso. Cuando vuelven a comenzar, todos lo miran para hacerlo reír de nuevo. Los niños conservan los apodos hasta que finaliza el juego. Las niñas juegan a las muñecas. Juegan a la casita, al papá y a la mamá. Arremedan a los mayores.

Los niños juegan al tiro al blanco recortando figuras de hombres o animales de nieve y apuntándoles con arcos y flechas.

En el juego de la tumba, uno de los niños representa al muerto. Los demás ponen piedritas hasta delinear perfectamente su silueta en la nieve.

El nuklugak es un trozo de hueso o madera lleno de agujeros que cuelga del techo. Los jugadores deben aventar palitos delgados para ensartarlos en los agujeros.

Como en todo el mundo, se hacen cosquillas, se dan golpes, se dicen adivinanzas y se cobran prendas.

Dicen los esquimales que quienes saben jugar brincan sobre la adversidad. Quien canta y llora no puede ser malo.


Las casas de los esquimales

Los esquimales viven en el ártico, una de las regiones más frías de la Tierra. 

Durante el invierno, que dura nueve meses, las temperaturas están siempre por debajo de cero grados. Para sobrevivir en ese clima es necesario construir casas muy cálidas en las que las personas se puedan proteger del frío.

Para que las casas no dejen entrar el frío durante el invierno es necesario que estén aisladas del viento. Los esquimales las construyen parcialmente bajo tierra para que estén mejor protegidas. Las paredes son de madera y están cubiertas de tierra y nieve. Aún con estas protecciones el frío podría entrar cada vez que alguien abriera la puerta para entrar a la casa. Por eso, a las casas esquimales se entra por un túnel muy largo que está construido debajo del nivel de la casa, para no dejar escapar el aire caliente del interior. El espacio del túnel se aprovecha para almacenar carne congelada y utensilios de cacería.

Dentro de la casa, el calor se mantiene quemando aceite de foca y de ballena. Este aceite se quema en lámparas que además ayudan a iluminar y sirven para cocinar. Por eso en las casas esquimales reina una temperatura agradable y la ge nte puede andar casi desnuda. Las pesadas ropas de invierno quedan guardadas en el túnel. Toda la familia vive en un solo cuarto y duerme junta, en una plataforma cubierta de pieles de caribú y otros animales.

Dentro de la casa, las mujeres se dedican a cocinar y a coser, mientras los hombres preparan sus utensilios para cazar y pescar focas y ballenas.

Sin embargo, durante el invierno es frecuente que los alimentos escaseen, y los hombres deben viajar para perseguir a las focas, caribúes y otros animales que sirven de alimento a los esquimales. Cuando las expediciones de caza duran muchos días, es necesario construir casas temporales. Como es imposible cargar la madera de las casas permanentes, los refugios temporales deben construirse con un material que se encuentre en todos lados sin d ificultad. Por eso se hacen con nieve. Estas casas de nieve son muy famosas y todos conocemos su nombre: iglús.

Un iglú se construye de una manera muy parecida a una casa de madera. Primero hay que cavar una fosa en el piso. La fosa se cubre con bloques de nieve que se apilan como ladrillos hasta formar una cúpula, que se cierra con un último bloque. La nieve es muy dura, pues está congelada, y protege del frío tan bien como la madera. Por eso, aunque el iglú esté hecho de nieve, en su interior hace calor. La luz entra por un bloque de nieve especial, mucho más delgado que los demás y transparente como un vidrio. En e stas casas hasta la plataforma para dormir está hecha de nieve.

Cuando llega el verano la temperatura se eleva y la nieve se derrite. En esos meses cálidos los esquimales no necesitan casas tan abrigadoras y prefieren vivir en tiendas hechas de piel, muy parecidas a los tipis de los indios de las pradera s, que pueden armar y desarmar en muy poco tiempo, mientras siguen a los animales que cazan.

Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de América

Más allá de la vida

Dime ¿fue tan bella la vida sobre la tierra?.
Aquí me llena la alegría
cada vez que la aurora se eleva por encima de la tierra
y el magno sol
se desliza cielo arriba
Pero el resto del tiempo yazgo angustiado y temeroso.
Cubierto de larvas y gusanos
que se sacian en la cavidad de la clavícula
y me horadan los ojos.
¡Ají, jay, ja!.
Kaj Birquet-Smith

Los esquimales
Barcelona 1953

Página en constante primavera

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