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El enigmático ser decide
el destino de un pueblo que no se ha dejado morir, que vive
en un tiempo detenido donde todo aquello fuera de lo común
no tiene cabida. Y para ellos, fuera de lo común significa
lo que no es parte de su cultura, por eso cualquiera que entre
a San Juan Chamula es extranjero.
En ese lugar habitan los
tzotziles, descendientes de los Mayas que han asimilado la
religión de los conquistadores pero guardan desde siempre
la magia de sus conceptos sobre la vida y la muerte. Gracias
a Chulele no existen documentos suficientes sobre el origen
tzotzil, porque su mundo es tan cerrado que para abrir su
puerta y entrar hay que caerles bien. Sólo así. Nada más así.
Son tan especiales que no
permiten que se les tomen fotografías porque según sus mitos,
ese instrumento hace que se pierda el alma del fotografiado.
Desafiar esa ley es como alentar a los malos momentos. Atrapar
la vida del chulele en una foto , es decir el alma de todo
chamula, significa "congelar" -según sus creencias-
una vida para siempre.
La indumentaria de los indígenas
chamulas se compone de llamativas mantas adornadas con colores
tejidos, blanca camisa y calzón largo, listones, faldones
de lana enrollados , camisa deshilada.
San Juan Chamula está a 12
kilómetros de la nostálgica ciudad de San Cristóbal de las
Casas en Chiapas.
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