COMANCHERIA

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El
significado
Cada quien atacado por un lobo o cualquier
otra bestia, justo antes del final, comprende y, quizás,
sonríe. Así me decía mi abuela, indescifrable,
cuando era niño. Si en niño no me quedé
fue por otra cosa,
ese consejo nocturno me ha perseguido. Cada noche de cinco
veranos en su casa, exiliado por mis padres, me
han visitado los monstruos. Los tuve de todas las clases,
grandes y minúsculos como moscas, que se
escondían en el ropero, bajo la cama o aquellos
excéntricos que lo hacían metidos de sombra
en sombra.
Por supuesto, acudía a los abrazos de ella. Severa,repetía
esa sentencia sin inmutársele un solo gesto de
la cara. Al final, el miedo se me iba reemplazado por
el desconcierto.
En tales condiciones he acabado donde
estoy ahora, confundido en esta ciénaga durante
un atardecer
desolado y habiendo perdido a mi grupo, esperando al cocodrilo
a gritos con esta espera muda, a mi bestia.
He pasado por toda clase de monstruosidades, intermedias
y de alto vuelo, sin haberlo comprendido;
sin embargo, en cada intersección del sueño,
al principio o al final, ha murmurado en mi cabeza el
mensaje empañado. ¡Hasta ahora mismo!, en
que la claridad del brusco chapoteo, el salto de la bestia,
los ojos negros y los dientes blancos me saludan, diciendo:
Morituri te salutant. Mi sonrisa, por más
que comprenda, no es entonces felicidad, sino la burla
más respetuosa de todas las burlas.
16.9
Nicolás Granada Silva
Asunción - Paraguay
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