|
Ya no espero milagros en los
neones
Una vez canté furioso a la
luna.
Ahora la roca calla.
Mareas la circundan, estoy sordo, he olvidado el instinto.
Con tendones azogados trenza la uña fiebre de palabra.
El poniente cruje amarillo.
Llega lo oscuro sin olor, el viento borra filigranas.
No hay cordel ni saliente.
Asalta madejas la mano, hoguera al sobrevuelo.
Tentación de barrote esta sorda señal.
Apago el aullido.
Francesco Simonelli

Francesco gracias
por todo lo que compartiste
con tus amigos/as
Deseamos que donde estés ... seas feliz ...
Te echamos de menos... cada día más.
Siempre en nuestro corazón tu letra, tu presencia
Tu poesía, tu gran corazón.
Julio 31, 2004
|